Leila, la niña víctima de las balas ajenas
Comenzó el juicio por un crimen que conmocionó a Guiñazú: la pequeña de 11 años fue alcanzada por un tiro dirigido a otra persona.
En el inicio del juicio por el asesinato de Leila Milena Amaya (11), el acusado tuvo una jornada adversa, especialmente por la declaración de un amigo suyo que señaló que recibió de él el arma homicida, minutos después del crimen. El debate en la Cámara Octava del Crimen tuvo un comienzo comprometido para Luis Enrique Prado (30, alias Porteño), quien está acusado de haber disparado a un hombre al que perseguía y dirigir involuntariamente el proyectil a una niña que falleció minutos después. "Aberratio ictus" o "error en el golpe" es la idea que el derecho tiene para representar cuando el acusado dirige su acción contra un determinado objeto (o sujeto) pero provoca el daño en otro similar. En otros términos, disparar contra alguien, pero no dar en el blanco y herir o matar a otro a quien no se quería dañar.El hecho ocurrió el 20 de marzo de 2010 en el paraje Villa Pastora, de barrio Guiñazú, en el extremo norte de la capital cordobesa. Prado era conocido de Daniel Antonio "Oveja" Lucero, con quien había tenido un problema por un teléfono celular, por lo que al encontrarlo en la calle comenzó a perseguirlo, blandiendo un arma de fuego. En ese trámite advirtió al padre de Lucero: "Más vale que no te metás viejo hijo de puta".Según la acusación, tras perseguir varios metros a su rival, abrió fuego con un revólver calibre 22 largo, pero el disparo fue a dar al tórax de la niña, provocándole severas heridas que terminaron matándola.Por esta descripción de hechos, Prado afronta la doble acusación de homicidio agravado y coacción calificada agravada (a Lucero padre).Lo juzga el tribunal presidido por José Luis Bustos, quien es acompañado por Juan Manuel Ugarte y José Pueyrredón. La acusación es llevada adelante por el fiscal Hugo Almirón. Testimonios. Ayer se escucharon los dos primeros testimonios. El primero fue el del padre de la víctima, Julio Salvador Amaya, quien describió la penosa situación que soporta la familia que perdió a su hija, quien tenía otros cuatro hermanos. "Me duele el pecho, no puedo respirar", fueron las últimas palabras que pronunció la niña al pedir auxilio, antes de desplomarse y ser conducida al dispensario. Más tarde, comprobaron que tenía dos orificios de bala, uno de entrada en el pecho y otro por la espalda.Pero más significativa para la causa fue la declaración de Fernando Raúl Besares Melgarejo, un joven que dijo haberse criado con Prado. A pesar de su amistad, aunque con mucho temor y nerviosismo, aceptó que vio pasar corriendo a "Oveja" y detrás de él a Prado. Tras esto, indicó que escuchó un disparo de arma de fuego y que, minutos más tarde, llegó su amigo y le entregó el arma mientras le decía: "Haceme la gamba, tenémela". Él fue quien terminó entregándola cuando la Policía vino a entrevistarlo.Las preguntas del fiscal permitieron escuchar que días antes del crimen ya habían visto a Prado efectuar disparos en la "placita" de Villa Pastora.Almirón exhibió al testigo el arma homicida, quien dijo que no la había visto en las manos de Prado cuando pasó corriendo. El hecho resultaba sorprendente porque el revólver calibre 22 largo es de grandes dimensiones. Pero la sagacidad del vocal Ugarte permitió disipar dudas. Cuando el tribunal y las partes estaban observando el mapa con la traza del barrio y el testigo colaboraba en las descripciones, el magistrado advirtió que Besares había visto pasar a Prado detrás de un ligustrín que le cubrió la parte inferior del cuerpo. Ugarte preguntó: "¿Lo que pasaba abajo no lo podía ver?". Al testigo no le quedó más que reconocer que el arma podía estar tapada por el follaje. A la defensa encarada por Tomás Aramayo no le queda mucho margen en un juicio que hasta ahora ofrece pocas aristas de controversia. Ayer, el abogado trató de marcar que la personalidad de "Oveja" Lucero no es la mejor y que su cliente tenía mejor concepto en el barrio. El juicio proseguirá el lunes a las 9.45, con el testimonio de los Lucero, entre otros.
Un caso similar
Hecho. Un caso similar ocurrió el 6 de marzo de 2007 en el límite de los barrios Miralta y Colonia Lola: Facundo Novillo Cansinos (6) fue alcanzado por uno de los disparos efectuados por integrantes de una banda que acababa de asaltar una vivienda y respondían a alguien que abrió fuego. El chico viajaba con su madre en un auto y murió. Los asaltantes usaron falsos uniformes de policía y fueron detenidos.Condena. La Cámara 3ª del Crimen de la ciudad de Córdoba condenó al ex policía Horacio Grasso a 27 años de prisión y al ex militar Roberto Serviliano Moreno a 23 años de cárcel.

