Las 13 coartadas de los acusados
Tras terminar la estapa de la acusación, quedó al descubierto cuál es la estrategia de cada uno de los imputados.
Se trata de un trámite formal en todo juicio penal que se celebre en la República Argentina. Durante la primera audiencia, se lee la imputación que pesa sobre cada imputado y se le ofrece declarar a los acusados. En caso de no querer hacerlo, se lee lo que declaró durante la instrucción de la causa. Ayer, en la sala Penal de los tribunales de San Miguel de Tucumán se completó este trámite, iniciado hace una semana, y que terminó siendo una etapa fundamental en el histórico juicio por la desaparición de María de los Ángeles Verón, "Marita".
Declaraciones. Sólo tres de los 13 acusados optaron por hablar y contestar preguntas. El resto eligió quedarse callado, por lo que se leyó lo que declararon tiempo atrás. A partir de entonces, quedaron al descubierto las estrategias que cada uno asumirá durante este extenso juicio que promete no terminar antes de mayo.
María Jesús Rivero (38, acusada de ser quién dio la orden del secuestro). Es tal vez la personalidad más avasallante entre los imputados. Vestida de cuero negro, altos tacos y mechas rojizas, no duda al momento de hablar y contestar. Ayer fue una de las que eligió la palabra.Dijo no tener nada que ver con el ambiente de la prostitución, se difinió como una empresaria (supo explotar la cuestionada remisería "Cinco estrellas", con vínculos políticos y con supuestos contactos con la mafia) que hoy explota un spa junto a su nueva pareja. Agregó que está imputada porque su nombre "vende", dijo respetar el dolor de Susana Trimarco, pero buscó todos los resquisios posibles para plantear dudas sobre ella y su marido, fallecido en 2010. Y remarcó que ella como su hermano Víctor llegaron a la causa culpa de un testigo de apellido Nievas, al que atacó como fabulador y que "armó" la causa contra ellos por una enemistad particular. Enfatizó no ser una delincuente y que era inocente.
Víctor Rivero (32, sospechado de ser quién "levantó" a "Marita"). Es el hermano de María Jesús y también eligió hablar. Se defendió asegurando que nunca manejó un auto de la remisería "Cinco estrellas" (se cree que con un vehículo de esta flota secuestraron a la joven), que sólo tuvo un remise trucho durante pocos meses, y que nunca tuvo trato con nadie vinculado al submundo de la prostitución. También atacó el testimonio durante la instrucción del testigo Nievas.
Daniela Natalia Milhein (40, acusada de retener a "Marita" en su casa y luego venderla). La tercera persona que ayer compareció. Antes, solicitó que su hija embarazada de ocho meses se fuera de la sala. Muy nerviosa, dijo que el padre de la joven era Rubén "la Chancha" Alé, quién la inició a los 16 años en la prostitución. Dijo que este hombre (pareja de Rivero, ex presidente del club San Martín, con distintos antecedentes penales, hoy preso y sospechado de integrar un clan mafioso) la obligó a prostituirse, que la amenazó y que en esa época él tenía dos mujeres, Rivero y ella, pero sólo a Milhein la obligaba a trabajar en prostíbulos. También señaló que el ex comisario Mario "Malevo" Ferreyra la desnudaba ante varios hombres y la "picaneaba". Fue el testimonio más impactante de todos lo que brindaron los imputados, en especial por haber involucrado de manera directa a "la Chancha" Alé. Y denunció que el jueves último la también imputada Irma Medina la amedrentó en un baño de Tribunales.
El resto de los acusados se abstuvo de declarar, por lo que desde la semana pasada hasta ayer se leyeron sus declaraciones durante la investigación previa al juicio. De todas formas, pueden pedir testimoniar en cualquier momento del proceso.
Acusados. Alejandro Andrés González (38, esposo de Milhein, sería quién trasladaba a las mujeres a prostíbulos de La Rioja). Negó cualquier relación con la causa. Dijo que nunca había visto a "Marita", ni en fotos.
Pascual Domingo Andrada (39, policía de La Rioja, acusado de llevar víctimas a cabarés). Como el resto de los imputados, dijo no conocer al resto de los acusados, estrategia que siguieron todos los que hoy están sentados en el banquillo. Agregó que hacía cinco años que integraba la fuerza policial, pero que le habían iniciado un sumario por llegar tarde y ebrio. Agregó que fue a Tucumán a llevar a una joven que iba a realizar "un show bailable" en un local nocturno, y que a "Marita" sólo la escuchó nombrar en su trabajo como policía.
Lidia Irma "Liliana" Medina (47, conocida como "La Gran Madamma", administraba los prostíbulos riojanos "Candy" y "Candilejas" donde se presume que estuvo "Marita"). Dijo ser propietaria de los inmuebles, pero que ella no explotaba las wiskherías. "No sé por qué me involucraron en esto", agregó. La imputada Milhein declaró que tuvo problemas con ella cuando regenteaba un prostíbulo de La Rioja. Es la madre de los dos Gómez, también acusados.
José Gonzalo Gómez (23, coadministrador de los prostíbulos). "No tengo nada que ver", declaró. Dijo que se enteró del caso Verón por los medios y aseguró que escuchó en una radio riojana que decían que "Marita" había aparecido en Río Gallegos, que estaba bien y que sus padres sabían que ella estaba bien. Sabía a través de un conocido que "Marita" estaba en tratamiento psicológico antes de desaparecer.
Estrategias. Este testimonio es una de las estrategias que más repitieron las defensas. Subrayar que a poco de desaparecer, habría existido una comunicación telefónica desde Río Gallegos de "Marita" con su madre. En el sur vive el hermano de la joven hoy desaparecida. Al respecto, el abogado de la querella José D´Antona dijo a La Voz del Interior que se trata de una "chicana" que ya quedó desvirtuada. "Hubo una llamada de un número que Trimarco no conocía. Cuando atendió, se escuchó muy mal y ahí nomás se cortó. Ella pensó que podía ser \'Marita\'. Pero después la volvieron a llamar de ese número, era su hijo Horacio que estaba con el celular de su suegra. Se ordenó investigar las llamadas y todo el contexto y se comprobó que no había nada que ver con \'Marita\'", explicó el letrado cordobés.
José Fernando "Chenga" Gómez (30, también coadministrador de los prostíbulos riojanos. Nació en San Francisco). Dijo que las propiedades donde funcionaban los prostíbulos eran de su madre, pero que ella las alquilaba. Negó tener vinculación con la desaparición de "Marita".
María Azucena Márquez (42, supuesta encargada de las whiskerías). Aseguró ser ama de casa y dijo que Lidia Medina era la dueña de los prostíbulos. Según ella, trabajaban cerca de cinco mujeres por noche en cada wiskhería pero que allí no se ejercía la prostitución. "Esto es un circo armado por Trimarco", criticó.
María Natalia Bustos (39, esposa del "Chenga", coadministradora de los prostíbulos). Dijo que su pareja compra y vende autos, además de ropa que compra en Once, Buenos Aires. Se desligó del caso.
Carlos Alberto Luna (38, testaferro o empleado del prostíbulo "El Desafío"). Dijo alquilar las whiskerías a Medina y sus hijos. Allí aseguró que había shows de chicas que bailaban y eran alternadoras, lo que significaba que tomaban copas con los clientes. Que no había prostitución en ese lugar y que había mujeres que dormían en la wiskhería porque les alquilaba las piezas.
Cintia Paola Gaitán (31, esposa de Luna). Negó todo, que sólo tuvo una relación pasajera con Luna, de la que quedó embarazada. Dijo que desconocía que hubieran actos de prostitución en los locales de Luna.
Humberto Derobertis (60, encargado de "El Desafío"). Dijo ser empleado de la construcción y negó tener antecedentes penales. Hace cuatro años sufrió un accidente cerebro vascular.

