La tragedia del avión Piper Navajo, cada vez más cerca del juicio oral
A nueve años de la caída de la aeronave en el aeropuerto Taravella, desde la Justicia federal informaron que el proceso será en meses. Hubo seis muertos y tres heridos. Los acusados son exdirectivos de la estación.
La justicia, cuando llega tarde, no es justicia. Esta frase es aplicable a la tragedia aérea ocurrida el 8 de mayo de 2005, cuando un avión Piper Navajo se estrelló a metros del aeropuerto Ambrosio Taravella, en la ciudad de Córdoba, lo que dejó un saldo de seis muertos y tres heridos. A más de nueve años de aquel drama, desde el Tribunal Oral Federal (TOF) N° 2 informaron que este año se realizará el juicio contra tres acusados.
Se trata del comodoro de la Fuerza Aérea Hugo Eduardo Argañaraz (61), por entonces jefe del Aeropuerto Internacional Córdoba; de Edgardo Gabriel Mazzieri (44), quien era observador de superficie de la estación meteorológica, y de Adolfo Apesseche, en esa época administrador de Aeropuertos Argentina 2000 SA. La causa fue caratulada como homicidio culposo y lesiones culposas, ambas figuras agravadas por la pluralidad de víctimas.
“Con vista a la pista” fueron las últimas palabras de Daniel Reynoso, piloto del Piper Navajo, antes de estrellarse contra una antena presuntamente mal ubicada, transformada en arma letal para cualquier avión que volara a baja altura, bajo una lluvia torrencial. La aeronave trasladaba a integrantes del Toyota Team desde la ciudad de San Juan, donde el corredor de autos Nicolás Vuyovich acababa de ganar una carreta de TC.
Además de Reynoso y Vuyovich, murieron el copiloto Mario Corti (jefe del equipo Toyota), Gustavo Ramonda, su hijo David (6), y su socio Hugo Suárez. Sobrevivieron el periodista Rodolfo Butta, que trabajaba para Toyota, el fotógrafo Fabricio Nicollier y Joaquín Palacios (14), sobrino de Ramonda.
Desde hace más de 9 años, el juicio que debe realizarse en el TOF 2 se fue posponiendo. “Esta es una de las prioridades que hemos fijado para el segundo semestre (de 2014)”, dijo José Fabián Asís, uno de los integrantes de la Cámara.
En el juicio, además de la cuestión penal, también se abordará la reparación civil.
La causa tuvo diversos vaivenes y desde la Junta de Accidentes de Aviación Civil, dependiente de la Fuerza Aérea, intentaron culpar al piloto del avión siniestrado como responsable de la tragedia. Esa sospecha quedó descartada por el peritaje oficial, ordenado por el Juzgado Federal N° 1, a cargo de Ricardo Bustos Fierro.
Peritaje contundente
Del peritaje oficial se desprende que la punta del ala izquierda de la aeronave chocó contra un cable tensor metálico de una antena ubicada casi en la prolongación del eje de la pista.
“Dado que la rienda de acero se topó con un elemento estructural interno del ala, no logró cortarla y quedó enganchada, por lo que, al quedar sujeta al cable, la aeronave giró embistiendo, con el ala, a la torre de la antena a una altura de 14 metros”, señaló el informe. “Esto –agregó el peritaje– provocó el seccionado del ala y la expulsión del alerón. Luego, la cola de la aeronave pegó contra un cable tensor, impactó fuertemente contra la estructura tubular de la antena y provocó su fractura”.
A raíz de todo eso, el Piper se precipitó a tierra y tuvo sucesivos vuelcos. Quedó a 610 metros del umbral de la pista.
Establecidas las circunstancias del accidente, el peritaje establece las supuestas responsabilidades de cada uno de los tres acusados.
Al comodoro Argañaraz se le imputa la “omisión de remover” la antena, ya que su supuesta obligación era despejar obstáculos de la superficie y ejercer control para evitar el emplazamiento o construcción de objetos que, por su ubicación y altura, pudieran constituir un peligro para la navegación aérea.
También se le achaca al militar la omisión de haber cerrado el aeropuerto, a raíz de las condiciones climáticas.
El peritaje oficial concluyó que la decisión tardía del cierre del aeropuerto fue uno de los factores que incidieron en el trágico accidente.
Respecto al por entonces observador meteorológico Mazzieri, se le achaca haber demorado 17 minutos “para practicar una nueva observación”.
En la causa se considera que “no debe pasar inadvertido que la analizada es una actividad de alto riesgo, y más aún si se considera la circunstancia de que en esos momentos se estaba aproximando una nave en fase crítica de aterrizaje, por lo que la puntualidad y precisión exigibles convierten esos escasos minutos en una eternidad que funcionó como una de las causas del siniestro examinado”.
Sobre la supuesta responsabilidad de Apesseche, se menciona la construcción de una plataforma de rampa 30 metros al norte de la estación meteorológica, lo que interfería presuntamente la visibilidad hacia la cabecera instrumental. Se constató que, en el marco de esa obra, se realizaron movimientos de tierra, lo que afectó “el libre escurrimiento del terreno, produciendo anegamientos de agua y líquidos cloacales en los alrededores de la estación”.
Datos del caso
Qué pasó. En la tarde del 8 de mayo de 2005, un avión Piper Navajo que viajaba desde San Juan hacia la ciudad de Córdoba se estrelló en tierra cuando se disponía a aterrizar en el aeropuerto Ambrosio Taravella, en la Capital. Un ala de la aeronave había chocado contra uno de los tensores de acero de una antena presuntamente mal colocada.
Las víctimas. Murieron seis personas: Daniel Reynoso, Nicolás Vuyovich, Mario Corti, Gustavo Ramonda, David Ramonda y Hugo Suárez. Los sobrevivientes fueron: Rodolfo Butta, Fabricio Nicollier y Joaquín Palacios.
Los acusados. Hugo Eduardo Argañaraz, Edgardo Gabriel Mazzieri y Adolfo Apesseche. El juicio oral estará a cargo del Tribunal Oral Federal N° 2 de la ciudad de Córdoba.

