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“La sobrina favorita”

Los “cuentos del tío” contra adultos mayores recrudecen ante la falta de campañas de alerta.

11 de abril de 2016 a las 12:01 a. m.
“La sobrina favorita”

Amistoso, cordial, muy bien vestido y en un coche nuevo. Así se presentó el hombre en la casa de la abuela. Decía ser "el contador". Momentos antes, la jubilada había recibido el llamado telefónico de una mujer que, haciéndose pasar como su supuesta "sobrina favorita", le había dicho que un "contador de confianza" iba a pasar por la casa a cambiarle todos los billetes que tuviera. Lina, la incauta abuela, cayó fácilmente en el engaño y le entregó unos 500 mil pesos al estafador de traje que, en segundos, desapareció. Ocurrió días atrás en Recta Martinoli al 5200, en barrio Villa Belgrano de la Capital cordobesa. El viernes, un caso calcado sucedió en barrio Villa Gran Parque. María, de 87 años, cayó engañada y entregó 60 mil pesos a un hombre que, junto a una joven, andaba en un auto negro.La gran cadena de casos se repite de forma sistemática en Córdoba. Los delincuentes que ejecutan estas estafas ­parecen estar desbocados, al amparo de un flojísimo trabajo judicial y policial. Las bandas se mueven a sus anchas, con total impunidad.Como no son casos violentos y de alto impacto, quizá a ninguna autoridad le importan.La mecánica delictiva tiene dos momentos.Una mujer llama a la casa de un jubilado y lo engaña haciéndole creer que quien habla es su sobrina o nieta y le ­dice que hubo una "devaluación" o un cambio en la forma de los billetes y que hay que cambiar el efectivo existente en casa. Añade la supuesta sobrina que alguien de "confianza" pasará a retirar todo el efectivo.En otros casos, quien llama se hace pasar como empleado de la Anses, de un banco o de la Afip y desarrolla una farsa similar.La segunda parte implica que alguien, de aspecto entrador e inocente, vaya a la casa del o la abuela y, sin violencia, se haga del efectivo. Cuando la víctima se da cuenta de la treta, el ladrón se esfumó.Un fiscal, cuya madre sufrió un caso similar, opina: "Alguien robó padrones oficiales de jubilados de Anses o de ­cajas de jubilados y se los vendió a las bandas. Si no, no se explica cómo saben a quien llamar".Ocurre que, así como muchos llamados son al azar, en otros casos la "sobrina favorita" conoce nombre y apellido de la víctima.Estos robos son estafas del tipo secuestros virtuales o premios truchos. Hoy, es la sobrina o la Anses "quien" llama. Mañana, otra será la treta."Cortar la llamada. Eso hay que ­hacer", alerta un comisario. "Si hay ­dudas, llamar al 101, al banco o a la ­Anses", agrega.Un gran ausente en esto es el Gobierno, que no alerta a los vecinos con campañas informativas de prevención. Parece que, para algunos, advertir sobre delitos es mala inversión.