La pista de la droga detrás de un crimen
Fue imputado de homicidio el militar que disparó cuatro veces a un joven. Dijo que había intentado robarle, pero la fiscal duda sobre qué sucedió realmente.
La droga atraviesa la investigación sobre el hasta ahora poco claro episodio en el que un alférez de la Fuerza Aérea mató de cuatro disparos de su pistola 9 milímetros a un joven que le habría sustraído su celular cuando el militar estaba estacionado en su auto.
En principio se informó que Franco Londero Vaculick (25) estaba sentado en horas de la madrugada de ayer dentro de su Volkswagen Gol detenido, cuando fue abordado por dos hombres que se conducían en una moto, en inmediaciones de la esquina de Colón y Del Carmen.
Según datos judiciales, el oficial de la Fuerza Aérea forcejeó con uno de los jóvenes y, tras sufrir el arrebato del aparato telefónico, efectuó varios disparos con su arma reglamentaria Bersa Thunder. La muerte de Juan Manuel Oliva (24) se habría producido por el impacto de cuatro disparos.
La víctima, domiciliada en Villa Siburu, barrio aledaño al sector, cayó a metros del lugar y, en esas circunstancias, Londero le habría quitado el celular, que quedó lleno de sangre.
En tanto, siempre según las versiones, el otro hombre que iba en la moto logró escapar.
El militar se entregó y quedó detenido por orden de la fiscal Liliana Copello, quien lo imputó de homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
El episodio fue, a todas luces, confuso.
Una vez que se conoció el caso, llegaron a la fiscalía de Copello familiares del joven fallecido. Relataron que Oliva estaba en una casa cercana y que había salido a un quiosco a comprar un yogur. Aseguraron que él no había tenido participación en el robo.
Los primeros reportes de antecedentes señalan que Oliva tenía en su prontuario una contravención por tenencia para consumo de drogas. La fiscal aguarda la planilla entera, ya que tendría más antecedentes.
Copello mantiene detenido a Londero en Bouwer hasta que se determinen cuáles fueron las circunstancias del homicidio.
Las dudas se acentúan si se confirma que Oliva murió de cuatro disparos. La autopsia será fundamental para determinar si esos proyectiles ingresaron por la espalda.
La cruda imputación de homicidio agravado podría variar a un homicidio cometido en exceso de la legítima defensa, una figura penal culposa con una eventual condena máxima de cinco años de prisión.
Pero los pesquisas se preguntan qué hacía el militar en un auto estacionado y con los vidrios abiertos a esa hora de la madrugada. La zona en horario nocturno es considerada “roja” porque, entre otras cuestiones, existe un expendio de droga, según apuntaron fuentes judiciales. Además, el sector es conocido por los arrebatos a toda hora.
Mientras todas estas incógnitas queden sin dilucidarse, el alférez que también estudia Ingeniería Aeronáutica seguirá detenido.
Para despejarlas serán vitales los resultados de peritajes clave, como el análisis de las cámaras de seguridad, la autopsia y las pruebas toxicológicas a Oliva y a Londero.
