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La muerte de un joven, clave para resolver el asesinato de un policía

El sargento había sido ejecutado durante un asalto en su casa, en octubre, en la Capital. Creen que un sospechoso se quitó la vida por la culpa. Ahora, atraparon a su supuesto cómplice.

21 de diciembre de 2017 a las 12:47 a. m.
La muerte de un joven, clave para resolver el asesinato de un policía
Conmoción. El crimen sucedió el 21 de octubre pasado en la casa del policía, en el corazón del barrio Los Gigantes de Córdoba. (La Voz / Archivo)

El muchacho, con una adicción a drogas, estaba completamente fuera de sí. De hecho, según testigos, había comenzado a consumir cada vez más en las últimas noches y casi ya no podía conciliar el sueño. Estaba sacado.

En sus momentos de lucidez les decía a sus seres queridos que él había “participado” en el crimen de un policía muerto a tiros en su casa. Entre balbuceos y llantos decía que no sabía que era un uniformado hasta que vio el caso por TV y contaba que no podía dormir por la “culpa”, que temía lo peor para sí y para los suyos...

A fines de noviembre, lo encontraron muerto de un disparo de arma de fuego, en su casa del barrio Marqués Anexo, al norte de la Capital provincial. La sospecha es que se quitó la vida.

El dato de ese supuesto suicidio llegó a oídos de los investigadores de la Policía que trataban, sin éxito por esos días, de desentrañar el brutal asesinato del sargento Luis María Sosa (42), quien había sido ultimado de dos balazos en octubre al enfrentarse a una banda de rompepuertas en su casa de barrio Los Gigantes.

Como estaban desorientados por el homicidio del policía, los sabuesos decidieron ahondar en la historia sobre ese supuesto suicidio del joven de Marqués Anexo.

Así fue como comenzaron a entrevistar a familiares y a conocidos del joven de 19 años. Un dato llevó a otro y a otro y a otro... Así, pronto obtuvieron distintos indicios que fueron cobrando forma, según pudo reconstruir La Voz.

Tras diversos testimonios, secuestro de prendas y análisis de llamadas y movimientos de celulares, los pesquisas de la División Homicidios lograron dar con un sospechoso y lo atraparon en las últimas horas.

Carlos Alberto Castaño un muchacho de 24 años, quedó detenido el martes como supuesto autor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, por orden del fiscal Marcelo Fenoll.

El funcionario judicial tiene firmes sospechas de que Castaño y el otro muchacho que se habría quitado la vida, semanas atrás, serían los dos delincuentes que mataron al policía Sosa.

“Rompepuertas”

Todo sucedió el pasado 21 de octubre. Eran casi las 4 de la madrugada cuando el sargento Luis María Sosa, quien dormía junto con su esposa, sintió ruidos en la cocina de la casa ubicada al 138 de la manzana 69, en barrio Los Gigantes de la Capital.

Eran delincuentes que, tras haber reventado la puerta de calle a patadas, habían entrado a robar.

Por ahora no se sabe si los jóvenes sabían o no que en ese inmueble habitaba un policía.

Lo concreto es que Sosa saltó de la cama y quiso enfrentarlos con su arma (la pistola estaba arriba de la heladera), pero recibió dos balazos, uno en un pie y otro en el tórax. Murió rato después.

“Fue un asalto. A mí papá lo mataron porque quiso salvar a la familia”, le diría después su hija a La Voz. Los dos delincuentes (la esposa habla de dos jóvenes) escaparon sin llevarse nada.

Se sospecha que, ya en la calle, un tercer cómplice los esperaba en un automóvil. La acelerada fue escuchada por los vecinos.

Durante largas semanas, la causa estuvo a la deriva.

De hecho, el fiscal decidió realizar un cambio de investigadores.

Todo se modificó cuando se conoció que un joven se quitó la vida en Marqués. “Se trató de un suicidio”, indicó el fiscal a este diario. Ahora se intenta determinar si se disparó con la misma arma usada para asesinar al suboficial.