La madre de "Marita" Verón acusó complicidad del gobierno con las mafias
"Como estúpida iba a la Casa de Gobierno. Digo estúpida porque estaba la mafia ahí", dijo Susana Trimarco. Continuará declarando mañana
"Así, chiquitita como soy, les voy a hacer frente. Esto no es un juego para ver quién gana y quién pierde, acá estamos para que aparezca \'Marita\'". Con su contundencia habitual, hoy Susana Trimarco, la mujer emblema de la lucha contra la trata de mujeres, se sentó a declarar por primera vez en el juicio que se sigue en la sala penal de los Tribunales de San Miguel de Tucumán por la desaparición de su hija, ocurrida el 3 de abril de 2002 (ver Las 13 coartadas de los acusados).Durante casi tres horas y media, Trimarco habló. Y dijo mucho. Comenzó desde que ella tenía 17 años y conoció a su esposo Daniel Verón (hoy fallecido). Se casaron cuatro años después y a los 12 meses llegó el primer hijo, Daniel Horacio. "Marita" no se hizo esperar. Nació al año, prematura, a los siete meses de gestación, por lo que tuvo que vivir su primera etapa en una incubadora.Salió adelante. "Ella era muy inteligente, jamás se llevó una materia", subrayó orgullosa su madre.Trimarco no dudó. Jamás lo hace. Recordó todo. La infancia, como sus chicos fueron creciendo, como el matrimonio se las fue rebuscando en una Argentina de época buena, malas, malas y de nuevo buenas, siempre cíclica.Y siguió diciendo. Las discusiones comunes a toda familia común. Qué carrera seguir tras el secundario, un novio que no era del agrado de ella porque no parecía tener "demasiadas aspiraciones", la charla entre una madre y su hija que termina en un abrazo y todos contentos. Al poco tiempo, un embarazo inesperado, otro abrazo de contención, el nacimiento de la nieta, "Mica", y la mudanza de "Marita", junto a su pareja y la niña.La madre/abuela que siempre los siguió de cerca, malcriando, visitando más que seguido e invitando para que la nueva familia vaya a dormir a la casa de los Verón cuantas veces quisiera.Hasta que una mañana, el 3 de abril de 2002, desapareció la huella de "Marita".-Vamos a pasar a un cuarto intermedio de 20 minutos para que descanse.La interrumpió el presidente del Tribunal, Alberto César Piedrabuena.-Mire que puedo estar hablando 10 días, porque todavía falta lo peor -respondió ella, sin inmutarse.A la reanudación, Trimarco dejó al descubierto por qué proliferó la trata de personas, como todo crimen organizado en el país. Apuntó contra la Policía tucumana, que no quiso tomarle la denuncia a tiempo, que poco se preocupó por investigar, a la justicia local que tampoco movió los hilos, al gobierno que entonces lideraba Julio Miranda, al que calificó de "atorrante" porque había dejado entrar la mafia al Estado.
"Como estúpida iba a la Casa de Gobierno. Digo estúpida porque estaba la mafia ahí", sostuvo Trimarco. Momentos después miró hacia los acusados y les dijo: "No le tengo miedo a estas mafias".Poco minutos después de las 13.30, y cuando Trimarco continuaba con una solidez tremenda sin hacer caso a algunas manifestaciones de los acusados que intentaban desconcentrarla, el Tribunal dispuso otro cuarto intermedio, esta vez para mañana a las 8.30 cuando la mujer que le hizo frente el horror responda las preguntas de todas las partes.Comienzo. Se esperaba que en el comienzo de la audiencia de hoy declarara la imputada Lidia Irma Medina, algo que finalmente no ocurrió. Es que luego que de ayer otras de las acusadas, Daniela Milhein, pateara el tablero y dijera que Medina era dueña de un prostíbulo en el que explotaban mujeres, en La Rioja, rompiendo de esa manera un pacto de no involucrar entre sí a los sospechosos, el abogado de Medina había dicho que su clienta quería declarar. Pero hoy amaneció con otra postura y prefirió seguir en silencio (aunque afuera dio notas a todos los periodistas remarcando que en su wiskhería sólo había copas, nada de sexo).
Se quebró el pacto. El guión que hasta las 18 de ayer parecía sólido comenzó a fisurarse luego de que una de los 13 imputados por la desaparición de María de los Ángeles Verón, "Marita", pidiera la palabra y dejara al descubierto las complicidades del mundo de la noche, la prostitución y sus aliados (ver Se quebró el pacto entre los acusados).

