La inseguridad volvió a mostrar su peor cara
Hubo 28 inocentes muertos en asaltos en toda la provincia. Trece sospechosos cayeron abatidos.
La muerte de Lucas Ruchi, el chico de 13 años que cayó ejecutado de un tiro en la cabeza por parte de un policía cuando supuestamente escapaba tras robarle al cura Mariano Oberlín –el jueves en barrio Müller de Córdoba– termina por echar sombras a un año plagado de dramáticos desenlaces en materia de inseguridad.El año 2016, que en un puñado de días llega a su fin, concluye, hasta el momento, con el terrible saldo de 41 personas muertas en el marco de asaltos o enfrentamientos posteriores a hechos de robo en distintos puntos de la provincia, según registros de La Voz .De ese total, hubo 28 inocentes que terminaron muertos, principalmente, en dramas registrados tanto en domicilios como en la vía pública a cualquier hora del día. Se trata del peor costado de la inseguridad: las víctimas propiamente dichas de los asaltos, hechos que terminaron, por cierto, devastando sus familias.De acuerdo con el registro del diario, la mayor parte de los dramas se escribió en la ciudad de Córdoba. En la Capital, se cometieron en estos 12 meses un total de 24 asesinatos durante asaltos. Los cuatro casos restantes se registraron en distintos puntos del interior provincial.Si se compara la realidad criminal padecida en la capital cordobesa en el año que concluye, surge que la cifra de víctimas fue superior a la del año anterior. En 2015, se contabilizaron 17 inocentes fallecidos en el marco de asaltos en la Capital. Al analizar estos dramas surge una realidad que, desde hace años, se viene solidificando: la altísima utilización de armas de fuego en manos de cualquiera. Robos callejeros La última víctima registrada en la Capital, tras un hecho de robo, fue un muchacho ultimado de un balazo cuando quería escapar de ladrones que pretendían robarle la moto. Sucedió a fines de noviembre en barrio Las Violetas, en medio de una tormenta, y tuvo por víctima a Matías Fernando Chávez, quien tenía 33 años. Cada drama de un inocente muerto esconde detrás un terrible drama y una familia destruida.Es lo que sucedió, y sólo por citar un caso, con la familia de Silvia Calderón (44), aquella mujer que, por forcejear con motochoros que también querían robarle la moto en barrio Pueyrredón, terminó chocando contra un poste de energía y se mató. Un asalto impune, que aún sigue siendo un misterio, es el que tuvo por víctima a Clelia Benavídez (81), quien trabajaba como empleada doméstica de un conocido empresario constructor (Dante Clerc). La mujer fue muerta a golpes en un asalto ocurrido en el penthouse de un edificio céntrico. La banda huyó con una fortuna. Abatidos Como contraparte, 13 sospechosos de robo han muerto hasta hoy en la provincia. La mayoría de los casos se registró en la Capital. Los autores de estos homicidios terminaron siendo casi por igual tanto policías como simples vecinos que decidieron defenderse de un robo usando un arma.Y, otra vez, la alta portación de revólveres y pistolas queda expuesta al analizar los homicidios.Si bien en la mayoría de los casos de muertes de supuestos ladrones, sus autores terminaron sobreseídos (resta ver qué le sucederá a Armando Murúa, el custodio del cura Oberlín), cabe mencionar el caso de un vecino que terminó imputado por exceso en la legítima defensa.Se trata de un joven que, para defenderse de un asalto en General Bustos, mató a un intruso de un balazo por la espalda. Hoy, tuvo que mudarse del barrio debido a las amenazas.

