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La droga llega a Córdoba en colectivo

La Justicia Federal llevará a juicio a varias personas sindicadas como miembros de bandas organizadas para ingresar estupefacientes a la provincia camuflados en valijas y encomiendas.

14 de noviembre de 2010 a las 12:01 a. m.
La droga llega a Córdoba en colectivo

El año que viene, Luis Javier Salgado (44) y Andrés Abelardo Rodríguez (34) deberán afrontar un juicio en los Tribunales Federales de Córdoba luego de que el fiscal Gustavo Vidal Lascano concluyera la instrucción sobre el presunto envío de marihuana en encomiendas desde Clorinda, Formosa, hacia la ciudad de Córdoba, para luego redistribuirla en el valle de Punilla. Según consta en la investigación, desde el 16 de mayo de este año, todos los días los investigadores de la subdelegación Villa Carlos Paz de Drogas Peligrosas de la Policía cordobesa recorrían camuflados la Terminal de Ómnibus de la Capital.Tuvieron que armarse de paciencia, porque recién 12 días después, el 28 de mayo, les llegó el dato que estaban esperando. En un ómnibus de larga distancia estaba regresando desde Formosa el imputado Rodríguez, quien fue seguido con sigilo desde que puso su primer pie en suelo cordobés.Al descender del ómnibus, siempre según lo que consta en la investigación, un cabo lo persiguió desde una distancia prudente, y pudo observar que Rodríguez caminaba hacia el depósito de encomiendas.Allí, retiró dos cajas de cartón y enfiló a través del subsuelo de la Terminal hacia una de las salidas, desde donde cruzó a un bar ubicado a pocos metros. En una mesa lo esperaba el otro imputado, Salgado.Fue entonces cuando los policías entraron en acción. Rodearon a los sospechosos y, tras buscar testigos civiles, procedieron a abrir las cajas. En una de ellas había siete ladrillos de marihuana y en la otra, 10. En total, se trataba de poco más de 10 kilos de la droga.Ahora, ambos imputados deberán responder en juicio por el supuesto delito de "transporte de estupefacientes" en calidad de coautores. Repuestos. No se trató de un caso aislado. Otros que deberán afrontar un juicio federal próximamente serán María Virginia Quispe, su esposo Estanislao Alberto Liquitay, Gustavo Ariel Rodríguez y Ariel Enrique Savioli. Según la elevación firmada también por Vidal Lascano, se les endilga haber conformado, al parecer, una organización que, simulando llevar repuestos mecánicos, mandaba por encomiendas droga desde la ciudad de Palpala, Jujuy, a Córdoba. En la investigación surgió el secuestro de tres encomiendas enviadas entre fines de enero de 2009 y principios de febrero de ese año, en la capital cordobesa, donde los policías encontraron en total 11 kilos de cocaína que estaban disimulados dentro de graseras que se enviaban en el mismo paquete."La importante cantidad incautada permite razonablemente inferir que los destinatarios de las encomiendas, los imputados Rodríguez y Savioli, formaban parte de una cadena de tráfico ilícito con destino a la distribución y comercialización, siendo estos individualizados desde un primer momento en la investigación", razonó el fiscal.Vidal Lascano presume que Savioli se habría asociado con Rodríguez para montar juntos el taller mecánico que funcionaría a modo de pantalla de la actividad ilícita. De esta manera, simulando enviar graseras para el taller, en las encomiendas que se despachaban hacia Córdoba se camuflaban los paquetes con droga. "De las constancias surge que los imputados Liquitay y Quispe habrían ocultado la droga en el interior de graseras, las que remitían vía encomienda desde Jujuy hacia la ciudad Córdoba valiéndose de falsas identidades, toda vez que las empresas de transporte no les requerían acreditar sus datos personales para enviar las encomiendas, no obstante remitirlas en algunas oportunidades con su verdadera identidad".Al respecto, en los allanamientos ordenados en Jujuy se secuestraron en el domicilio de Liquitay y Quispe documentos de identidad que no pertenecían a ellos, por lo que también se les abrió otra imputación.Vidal Lascano aclaró que "si bien la figura del transporte de estupefacientes requiere el concurso de varias personas para colocar la droga desde los lugares de fabricación hasta los centros de consumo, en este caso se advierte la presencia de una organización, en donde cada uno de sus integrantes cumplía un rol asignado para ejecutar la acción de tráfico". Descontrol en la Terminal. Una de las razones por las que es bastante usual utilizar ómnibus para llevar la droga hacia Córdoba radica en una suerte de descontrol que existe en la provincia con respecto al transporte comercial terrestre. Desde hace tiempo, investigadores antinarcóticos de distintas fuerzas que trabajan en Córdoba han planteado que un nudo clave en el narcotráfico provincial está en las terminales. Plantearon que los fiscales federales deberían ordenar controles sorpresa en la Terminal de Ómnibus, con requisas en bolsos o encomiendas. "Es muy importante la cantidad de pasta base que se trae a Córdoba en ómnibus", confiaron los informantes a este diario.Por lo general, quienes se trasladan en ómnibus con la droga son "mulas" que la traen para que en Córdoba el narcótico sea multiplicado en alguna de las tantas "cocinas" que existen en la ciudad.Para estos informantes, la prioridad es ordenar la llegada de ómnibus a Córdoba: es muy difícil un control serio cuando coexisten terminales oficiales con truchas. Y agregaron que se debe burocratizar el envío y llegada de encomiendas, reforzando la real identificación de remitentes y destinatarios.