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La acusan de ordenar el crimen de su pareja por una disputa millonaria

Una mujer y un parapsicólogo comenzaron a ser juzgados por un asesinato ocurrido en 2011. Al hombre lo mataron de dos balazos.

22 de mayo de 2015 a las 12:01 a. m.
Corresponsalía
La acusan de ordenar el crimen de su pareja por una disputa millonaria
Juzgados. La mujer y el parapsicólogo comenzaron a ser juzgados esta semana en Villa María (La Voz).

Villa María. El comienzo del juicio por el homicidio de José Enrique Espósito (52), hallado muerto de dos tiros en la cabeza en la habitación de su casa en Villa Nueva, estuvo centrado, durante la primera semana, en la declaración de los dos acusados: la exconcubina, señalada de contratar a un sicario para quedarse con el dinero que la víctima había cobrado de la venta de un campo, y un parapsicólogo que ya purgó una condena por homicidio, supuesto autor de los disparos.

De las palabras de la mujer, Nora Lilian Abelleira (57), quedó expuesto que hay millonarias propiedades y cifras de varios ceros en dólares y pesos en disputa tras el crimen, con tres hermanos de la víctima constituidos en querellantes.

Que “Quique” Espósito, un empresario lácteo que estuvo preso por comprar a piratas del asfalto cargamentos de leche robada, era un seguidor de manosantas y parapsicólogos que le hacían amuletos y le tiraban las cartas, también se dijo en la sala de audiencia.

A quien siempre acudía era a “Marita”, madre de José Deheza (50), el otro imputado.

Este último hombre como la expareja de “Quique” negaron tener relación con el hecho y dieron detalles de lo que supuestamente hicieron esa noche del 17 de junio de 2011, y deslizaron aparentes irregularidades en la investigación.

La mujer relató que cuando volvió a su casa, ya de madrugada, encontró a su pareja ensangrentada junto a la cama y llamó a un servicio de emergencia.

A los pocos minutos, dijo, la casa estaba “minada” de policías que hasta le tomaron el agua de la heladera y circularon por todos los espacios.

A lo largo de su declaración de más de dos horas fue dando nombres de personas a las que ubicó en situaciones supuestamente poco claras.

Dijo que, volviendo a su casa, días después del crimen, encontró a una mujer policía vestida de civil caminando por los techos, pero que el fiscal Del Vö le restó importancia.

Y agregó que su abogado de entonces, Juan Rusconi, le dijo una frase inquietante: “Mientras a la causa la tuviera Daniel (por Del Vö), nadie la va a tocar ni le va a pasar nada”.

Pero este fiscal se apartó y tomó la causa su colega, Gustavo Atienza, quien direccionó rápidamente la investigación hacia la viuda y el parapsicólogo, a los que detuvo en diciembre de 2011.

Varias veces se quebró en llantos la mujer al recordar a la víctima y negó que tuviera un interés económico para pensar en matarlo.

“La rica era yo”, dijo, al reconocer que numerosas propiedades estaban, en realidad, a su nombre.

Días antes del homicidio, Espósito había cobrado cheques y dinero en efectivo por la venta de un campo en Arroyo Algodón.

“Charlatán”

Deheza reconoció ser “un charlatán” por el oficio que ejercía, pero que a la viuda la conoció después de ocurrido el asesinato, cuando con su madre le preparaban un ungüento de agua bendita y aloe vera para aliviarla del cáncer que padece.

También dijo que le habían prometido “ayudar a encontrar al asesino” con el tarot.

Las acusaciones más graves son de homicidio doblemente calificado.

Por el vínculo y por promesa de pago en el caso de la mujer; por uso de arma de fuego y por promesa de remuneración en el caso del hombre. También se los acusa de amenazas, hurto y otros delitos.

En caso se ser hallados culpables, les espera prisión perpetua.

Luego de la declaración de los imputados, están previstos 75 testigos, que podrían ampliarse a 100 por pedido de la defensa de la mujer.

Estiman que el juicio con jurado popular podría extenderse varias semanas y que puede deparar algunas sorpresas más.