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Investigan extraña muerte de un mecánico

A Luis Quinteros lo encontraron sentado, con la cabeza apoyada en una mesa y rodeado de un charco de sangre. Buscan determinar si alguien lo mató o falleció a causa de alguna ingesta.

06 de noviembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Investigan extraña muerte de un mecánico

Los barrenderos, como todos los días, habían hecho un alto en su labor para compartir sandwiches y gaseosas debajo del balcón del taller de electricidad del automotor, en la esquina de Marcó del Pont y Cándido Galván, en Ampliación Residencial América, en la Capital. A esa hora, casi las 10 de ayer, las persianas metálicas del taller permanecían bajas, pero a nadie le extrañaba, acostumbrados al discontinuo horario de trabajo de su propietario, Luis Quinteros (45), padre de seis hijos producto de dos relaciones, pero que vivía solo.Sin embargo, todo se alteró cuando un intenso goteo rojo comenzó a caer desde el balcón. En la vereda, rápido se formó un charco de sangre, alborotando a quienes estaban allí reunidos. Al lado del taller, sobre calle Cándido Galván, vive la familia de Quinteros, que fue la que llamó a la Policía.Cuando los uniformados irrumpieron en las instalaciones, arriba del taller, ninguno se animó a tocar nada. Quinteros, tieso, estaba sentado con la cabeza apoyada en una mesa ensangrentada y rodeada de cajas de vino, según describieron los policías. No había signos de violencia o de un robo.Al mediodía, el comisario Milton Lencinas apuntaba: "No hemos encontrado un arma a simple vista y no sabemos por qué murió, porque hasta que no llegue Policía Judicial no se puede tocar el cuerpo".Cuando llegaron los peritos forenses, el panorama tampoco se despejó demasiado. Uno de los brazos del hombre muerto estaba tan rígido que fue imposible modificar su postura. En una primera revisación, no se hallaron signos de balazos, puntazos, golpes u otra señal que hiciera presumir algún episodio violento. El cuadro era tan extraño que en la morgue se le realizará una autopsia completa, para que los investigadores puedan armar un panorama más certero.Afuera, los vecinos no tardaron en armar el perfil del muerto y trazaron una personalidad ambivalente. "Un bocho, un tipo muy inteligente que cayó en el infierno de las adicciones y estuvo seis años preso, 'por moquero'". "Era la mala junta que siempre tenía. Una vez lo llevaron como chofer mientras los otros robaban y el único que cayó fue él", contó un hombre que lo conocía desde hacía muchos años. "En la cárcel –agregó una mujer– hizo que le abrieran un taller de capacitación, él era muy inteligente". "Tenía un cáncer terminal, que era la adicción", completó."En esta zona se vende mucha droga, todo el mundo sabe dónde hay, pero la Policía no hace nada", rezongaba otro vecino. Los uniformados recordaban que más de una vez debieron demorar a Quinteros por denuncias de una ex mujer."Es raro la postura en la que lo encontramos. Parece que tomó algo que le hizo mal y se descompuso. La sangre sería de vómitos y por cómo quedó el lugar, puede ser que alguien más lo acompañara y lo dejara abandonado", dijo el policía.