Haz lo que digo pero no lo que hago
Esta situación deja al descubierto la grieta entre el declaracionismo y lo que efectivamente acontece en materia de seguridad o inseguridad.
"Por teléfono, la Policía me avisó que mi hijo había chocado. El oficial me dijo que había tenido un accidente y estaba herido". Con esa contundencia se expresó ante los periodistas, el jueves pasado, la madre de un joven que protagonizó un gravísimo choque con su Ford Ka en el Cerro de las Rosas, en la ciudad de Córdoba. Uno podría pensar, a simple vista, en la buena actitud del uniformado para alertar de forma rápida al familiar de un accidentado. Sin embargo, lo delicado del tema va por otro carril: la mujer dejó al descubierto que la Policía de Córdoba, tal como se han quejado tantos vecinos en otras oportunidades, efectivamente informa siniestros viales de forma telefónica y no con el envío de un móvil al domicilio de la víctima.Ahora bien, a raíz de los secuestros virtuales ejecutados por delincuentes que se hacen pasar por comisarios que alertan sobre choques, ¿no se dijo tantas veces que la Policía jamás llama por teléfono? ¿No se recomendaba que esa era, precisamente, la forma de saber que se trataba de un engaño? ¿Qué debería haber hecho la madre del joven del Ka? ¿Cortar? Las preguntas van más allá: ¿sirve que se sepa que la Policía no hace lo que dice que hace, a riesgo de que los delincuentes lo usen a su favor? ¿No es tiempo de que se hagan las cosas que se dicen que se hacen?Esta situación deja al descubierto, nuevamente, la grieta existente entre el declaracionismo de las autoridades y lo que efectivamente acontece en materia de seguridad o inseguridad. De civil en allanamientos No hace mucho, a raíz de tiroteos que terminaron con víctimas muertas o heridas en allanamientos policiales, se dijo que esos operativos iban a ser realizados sólo por uniformados y con efectivos del grupo Eter. La realidad indica que numerosos allanamientos –sea por homicidios, robos o droga– terminan siendo realizados por policías de civil que llevan como mera identificación un chaleco antibalas o una gorra con una inscripción. Sabido es que muchos delincuentes usan también esos pertrechos para sus robos. ¿Qué seguridad tiene un vecino ante un sujeto con chaleco que dice ser policía y le golpea la puerta? ¿Abre? ¿Y si no es? Normas de tránsito Cuántos efectivos vemos de forma periódica violando normas de tránsito, las mismas que son obligadas –con razón, por cierto– a cumplir. Cuántas veces vemos móviles que cruzan semáforos en rojo (está prohibido) incluso sin sirena o sin luces en rutas; o policías sin cinturones de seguridad o yendo en cantidades superiores a las permitidas en los patrulleros. No hace mucho, un móvil con seis policías en su interior volcó, lo que causó la muerte de tres, en Villa María. No denuncie Por el lado de la Justicia, la grieta entre lo que se dice y se hace también sigue siendo notable. Cuántas veces hemos escuchado que un ciudadano puede denunciar un delito en cualquier unidad judicial, sin importar hora o zona de la ciudad. La realidad indica que no siempre es así. En varias oportunidades, el vecino se encuentra con la unidad judicial cerrada o que sus responsables no quieren receptarle la denuncia, aduciendo que "no es su jurisdicción". Siempre se le pide al vecino que colabore, que denuncie, para que el caso no quede impune y se pueda trazar un mapa delictivo. Sin embargo, cuántas veces el retraso para recibir la denuncia termina haciendo que el vecino desista. Demoras Otro tema delicado se vive con las desapariciones de personas. Cuántas veces hemos oído de boca de autoridades judiciales que las investigaciones y los envíos de fotos a los medios de prensa se realizan de "inmediato". La experiencia viene demostrando que, en muchos casos, entre lo dicho y lo hecho hay un gran trecho.

