Hartos de robos del “loco de las vidrieras”
Comerciantes de avenida Castro Barros aseguran que está identificado. Hace poco detuvieron a un joven vecino, pero a los pocos días quedó en libertad.
Ya no saben qué hacer. Los comerciantes de Castro Barros, la cuadra del 1000 de esa avenida, se quejan porque “hay un loco que rompe las vidrieras y entra a robar”. Es más, señalan que a veces destruye los cristales sólo por hacer daño y que hace poco fue detenido, in fraganti, pero fue liberado a los pocos días.
Si bien no se le pueden adjudicar todos los daños registrados desde hace más o menos un año, para la mayoría de los comerciantes el autor de todo es un joven que fue detenido y liberado que, además, sería vecino de la zona.
Si uno recorre esa cuadra puede apreciar que muchos de los locales de ambas veredas aún tienen los cristales fracturados o con un hueco. Algunos frentistas optan por no reparar los vidrios porque no tienen el dinero necesario o porque sospechan que volverán a romperlos.
“Rompen a veces dos o tres vidrieras en una noche”, contó uno de los damnificados que, como todos, prefiere no dar su identidad.
Muchos comerciantes se quejan porque al sospechoso lo detuvieron, pero enseguida lo dejaron libre “por falta de antecedentes”, luego de que un policía lo sorprendiera una madrugada con una computadora en la vereda de uno de los locales.
Pero, además, se quejan porque el día que lo liberaron rompieron varias vidrieras más en la misma vereda, incluido el local que había sido robado.
Los comerciantes que hablaron con este diario se excusaron de brindar mayores detalles para no ser identificados, por temor a sufrir represalias con la misma modalidad. “Reparar la vidriera me cuesta 1.500 pesos y no tengo ese dinero”, refirieron en uno de los locales.
Rejas que tapan todo. Una contra de protegerse es que muchos comercios necesitan "mostrar y mostrarse" y están siendo tapados por las rejas que no dejan apreciar la mercadería. En esa cuadra, como en casi toda la Castro Barros, pululan las mueblerías que precisan exhibir sus productos a la venta.
Una casa de iluminación ya no tiene problemas porque recurrió a las rejas. “Si no las poníamos, el seguro ya no nos cubría”, señaló uno de los titulares de esa firma que, a principios del año pasado fue robada tres veces. En todas las ocasiones les rompían un vidrio y les llevaban las pantallas de LCD de todas las computadoras. Ni la alarma ni el sistema monitoreado servía. Al lado hay una colchonería que no pudo evitar con la alarma la rotura de la vidriera y el robo de un monitor de plasma.
La Comisaría 9ª está a pocos metros de allí. “La Policía es un lujo, porque hay infantes que patrullan y hasta agarraron al chico que entró a robar a uno de los locales”, destacó otro comerciante. Pero, a renglón seguido, muestran su descontento porque la Justicia terminó liberándolo.

