Temas del día:

Hallan el chip de las amenazas a Rita

Estaba en el departamento de la joven, en una mesa de luz de su dormitorio. Testigos advirtieron, no obstante, que los textos se corresponderían con la forma de escribir de la víctima. Aguardan pericias toxicológicas para determinar la causa del ahogamiento.

04 de agosto de 2015 a las 12:01 a. m.
Hallan el chip de las amenazas a Rita
Una de las últimas imágenes de la víctima. Allegados a la joven dicen que años atrás intentó quitarse la vida (LaVoz)

Río Cuarto. Rita Carranza (24) apareció ahogada el 30 de julio pasado, sin signos de violencia, en el río Cuarto. Desde el día 26, Franco, quien hacía un mes había cortado su relación sentimental con ella, recibía amenazas de muerte contra ambos. "Te vamos a dejar a la petiza en una zanja", lo apremiaban. Un compañero de trabajo de Rita en un local de comidas también fue advertido por un mensaje anónimo en relación a que a la joven le darían "un susto". El 29, día en que Rita desa­pareció y no fue a trabajar, el exnovio recibió las últimas dos intimidaciones. Sin violencia Apenas hallaron el cuerpo en el río, a las 14 del día siguiente, sin signos de violencia, la Po­licía revisó el departamento de Rita. Se halló todo en orden. Pero entre otros elementos, en su dor­mitorio secuestraron un chip. Apenas lo autorizó un juez, fue probado en un teléfono. En las últimas horas los investigadores habrían comprobado que todas las amenazas recibidas por el celular del exnovio, en el del compañero de trabajo y en el de la propia Rita, provenían de ese chip, que ella conservaba en su mesa de luz. Hipótesis La novedad inclina la balanza hacia la hipótesis del suicidio o accidente en el río, aunque la fiscalía no descarta ninguna alternativa. Ayer también se confirmó que la Policía secuestró en el departamento un frasco con raticida que estaba sobre un aparador. Familiares de Rita explicaron que hacía unos pocos días que la joven lo había comprado en Holmberg, con el argumento de que en Río Cuarto no se lo querían vender y lo pensaba llevar a su lugar de trabajo.Se investiga si Carranza pudo haberlo ingerido. Recién ayer partieron hacia la ciudad de Córdoba desde Río Cuarto todas las muestras tomadas por el médico forense para las pruebas toxicológicas de laboratorio.Según adelantó Martín Subirach no había en el cuerpo de la mujer signos de hemorragia ­digestiva como la que suelen provocar los raticidas, pero recién cuando se cuenten con estudios de laboratorio se podrá saber si Rita ingirió algún tipo de ­sustancia, cuál y con qué ­con­secuencias.A la orilla del río Cuarto, a unos seis metros de donde ­apareció el cuerpo, boca abajo semi cubierto por el agua, hallaron la cartera de Rita y su campera.Estaba detrás de unas altas plantas tipo cortaderas. La cartera tenía dinero en su interior, las llaves de su departamento y otros elementos personales. A pocos metros, en proximidad de unos asadores, un hombre encontró un celular que luego se comprobó era de Rita y se comenzó a peritar.Se investiga si el chip que hallaron en la casa de Carranza estuvo colocado en su teléfono (tienen que determinar si el número desde el que se hacían las amenazas impactó en el código Imei de su aparato). Algunos testigos habían advertido que, por el estilo y las faltas de ortografía, el texto de las amenazas se asemejaría al modo de escribir de la joven ­Carranza.Pesquisas observaron que las amenazas contra Rita y su ex comenzaron el día 26 de julio y nadie hizo la denuncia, como si no las hubieran tomado en serio. Los mismos informantes advirtieron, además, que el otro empleado del local de comidas que recibió un mensaje con amenazas a la pareja, tiene un teléfono con característica de otra provincia, sólo conocido por sus allegados. Etiología dudosa La causa sigue caratulada como "muerte de etiología dudosa" y las pericias toxicológicas e informáticas, que pueden de­morar unos 15 días, serían claves para un cambio de calificación y el esclarecimiento de este caso. Ayer, allegados a Rita precisaron que años atrás la joven intentó quitarse la vida con ­pastillas, tras una desilusión ­amorosa.