Temas del día:

Fueron a la clínica y cayeron por crimen

Un hombre y su hijastro están acusados de haber asesinado de un balazo a un vecino, hace tres meses. El homicidio habría sido la derivación de una vieja disputa por robos. Los esperaba la Policía. Hubo persecución y un fuerte tiroteo que no dejó heridos.

11 de diciembre de 2013 a las 12:01 a. m.
Fueron a la clínica y cayeron por crimen

El muchacho había sufrido un choque con su moto y tenían que colocarle unos "clavos" en la pierna derecha. Junto a su padrastro, fueron a una clínica para recibir atención médica. Lo sabían ellos, los médicos de Traumatología y los investigadores de Homicidios de la Policía, a quienes les había llegado el dato por un "buchón". De allí que los efectivos tramaran la emboscada. Al ver a los detectives en la puerta del sanatorio, ambos prófugos escaparon en un auto, a balazo limpio, por las calles. Tras la persecución, ambos fueron detenidos cuando querían refugiarse en la Cañada, al sur de la ciudad de Córdoba.Ahora, el joven y su padrastro permanecen detenidos, acusados de haber asesinado de al menos un balazo en el tórax al vecino con quien mantenían "viejas rencillas" –según fuentes de la causa– desde hacía meses. El detonante de la pelea fue el presunto robo de zapatillas y ropa tendidas en el patio.La víctima del crimen fue Humberto Luis Malagueño (28), quien vivía en barrio Comercial. Los acusados del el homicidio son un jovencito de 17 años (ya tiene 18) y su padrastro, Darío Flores (30). "Cara e' mina", el mayor, cuenta con antecedentes por delitos contra la propiedad, según los voceros.De acuerdo con el sumario del fiscal Víctor Chiapero, los cruces y peleas entre la familia Malagueño (la víctima) y los Flores Piscitello se habían tornado insuperables en los últimos tiempos. Ambas familias viven una al lado de la otra, en calles Balnearia y Villa María, en barrio Comercial. Los cruces entre ambos grupos se iniciaron por cuestiones mínimas, ínfimas. Que un cruce de palabras, que una mala mirada, que una mala contestación. Luego, una de las familias responsabilizó a la otra por el suicidio de uno de los integrantes. Posteriormente, las cosas se tornaron peores. Hubo peleas, cruces en las calles, insultos. Entre los últimos días de agosto y los primeros de septiembre se sucedieron nuevos enfrentamientos por supuestos robos de zapatillas y de ropa colgada en alambres. Y apareció la 9 milímetros El 3 de septiembre, las cosas cambiarían para siempre. Humberto Malagueño (28) se habría enfrentado a golpes con el joven de 17 y habría intercedido su padrastro. De pronto, apareció una pistola 9 milímetros y se escucharon varios tiros. Malagueño cayó gravemente herido por al menos un tiro en el tórax. Dada su gravedad, fue derivado al Hospital de Urgencias, donde agonizó semanas hasta que, a fines de ese mes (el 27), su corazón dejó de latir. A los pocos días, ambos sospechosos ya habían "desaparecido" de su hogar. Durante este tiempo, los pesquisas estuvieron tras sus pasos. Hasta que en las últimas horas un "dato" certero entró a los celulares de los detectives: "El pibe tiene turno para ponerse unos clavos en una pierna por un choque". Emboscada Desde el lunes, policías de civil esperaban a los prófugos frente a la Clínica Vélez Sársfield. Cuando ambos llegaron ayer en un VW Gol blanco, el auto de los de Homicidios se les cruzó, por lo que hicieron marcha atrás y comenzaron a huir a balazo limpio. La persecución y tiroteo se extendió hasta Bella Vista. Los prófugos quisieron meterse a la Cañada, pero los policías gritaron: "¡Quietos o tiramos!". Ambos se rindieron de inmediato.