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Fiscales critican demoras de las telefónicas para entregar sábanas

Desde hace bastante tiempo, los investigadores se topan con insólitas trabas en las empresas, las cuales no brindan a tiempo datos clave para develar casos muy sensibles.

24 de mayo de 2015 a las 12:01 a. m.
Fiscales critican demoras de las telefónicas para entregar sábanas

En medio de un secuestro extorsivo, el único vínculo entre los delincuentes y la familia de la víctima es una línea de teléfono. Llamadas que se suceden a ritmo intermitente y tardan en llegar o, en otros casos, se atropellan unas tras otras.Conversaciones que son seguidas, a tiempo real, por los investigadores antisecuestros, especializados en detectar cualquier dato sensible a través de las escuchas.En medio de esa investigación en la que cada hora que pasa aparece como una posibilidad que se diluye, cuando los detectives logran tener algún número de teléfono que utilizan los delincuentes o la víctima corren a buscar un salvavidas: las sábanas telefónicas.A partir del listado de cada conversación, el número entrante o saliente y la antena que ha tomado esa llamada, es posible trazar un mapa hipotético de radios geográficos y contactos.Es una primera radiografía de los sospechosos, que aún sólo están reducidos a una monótona voz del otro lado del teléfono.Sin embargo, en Córdoba hace tiempo que este salvavidas está pinchado. Que no ayuda. Fiscales cordobeses alertan que siempre sufren contratiempos severos con las telefónicas privadas (de todas las empresas), que demoran demasiado en suministrar estas sábanas, aunque medie una orden judicial.Uno de los contratiempos mayores sucede los fines de semana, cuando ocurren gran parte de estos secuestros, momento en que las oficinas de las telefónicas permanecen cerradas.Aunque suene insólito a esta altura del tercer milenio, los policías y la Justicia federal demoran horas en poder encontrar a algún responsable de peso.Y cuando ello sucede, las soluciones se demoran igual."Pasa un mes del secuestro y recién ahí nos dan las sábanas, cuando en realidad las necesitábamos el mismo día", resume la crítica el fiscal federal N° 2, Gustavo Vidal Lascano, quien hoy tiene cuatro investigaciones abiertas por secuestros extorsivos ocurridos en la ciudad de Córdoba en los últimos 15 meses."Hay una llamativa falta de respuestas inmediatas, y eso que la rapidez de la información, en casos como estos, salva vidas", resaltó.El problema, conviene aclararlo, no es con la Dirección de Observaciones Judiciales de la Agencia Federal de Inteligencia (ex-Side), que se encarga de intervenir las conversaciones telefónicas, sino con las empresas a las que se les solicitan las sábanas de diferentes números."Estas empresas son concesionarias del Estado, pero es difícil hacerles entender que tienen que colaborar con la Justicia. Los fines de semana no contestan nada y capaz que a un oficio lo responden dos meses después", agregó Vidal Lascano.Esta demora insólita contrasta con el manejo tecnológico de los delincuentes, cada vez más sofisticado; además, se valen de diferentes chips, lo que dificulta aún más poder rastrear sus números telefónicos. Datos importantes "Las sábanas telefónicas –que pueden contener información relacionada con titularidades, llamadas entrantes, salientes, mensajería, antenas intervinientes, datos de SIM (tarjeta inteligente del celular) o Imei (código de cada teléfono) – en la actualidad son solicitadas mediante oficios firmados por autoridad judicial interviniente y remitidos a los departamentos oficios judiciales de las empresas telefónicas". La explicación surge del libro Manual de investigación criminal , escrito por el abogado y técnico superior en Seguridad Pública Aníbal Amuchástegui, quien hoy se desempeña como prosecretario de la Fiscalía de Instrucción de Cruz del Eje, en el fuero provincial.El letrado, quien se especializó como detective en la Academia Nacional de la Oficina Federal de Investigación de Estados Unidos (FBI, por las siglas en inglés), apunta que en Córdoba esta información debe ser proporcionada por las empresas a la Justicia de una manera estandarizada –el mismo formato para todas las sábanas–, para de esta manera agilizar el trabajo de los investigadores en lo que respecta a la búsqueda de los titulares de los números, sus vínculos y las conexiones."En general, las empresas inician sus respuestas con notas explicativas donde, en un texto que casi nadie lee, nos aportan significativa información que en muchos casos simplifica y presenta con claridad los datos solicitados y sus resultados", apunta Amuchástegui.En este primer texto se indica si la línea es de un abonado o prepaga, y si tiene mensajes de texto (entrantes o salientes), entre otros puntos. Al final de la explicación, el abogado termina por señalar lo que hoy se ha convertido en una realidad en la provincia."Al ser las empresas organizaciones económicas, sus objetivos se dirigen a la comercialización, no al apoyo de la investigación, razón por la cual no siempre nos aportarán los datos que necesitamos, lo que no quiere decir que estos no puedan obtenerse por legales formas, obviamente". En la misma línea En el mismo sentido de las críticas expresadas por Vidal Lascano se manifestó la fiscal federal N° 3 de Córdoba, Graciela López de Filoñuk. "Hay demoras muy prolongadas que, en caso de secuestros, inciden muchísimo. Son horas clave en las que no contamos con esa información. Debería ser una respuesta automática, pero no sucede así", criticó.Y resaltó: "En muchas causas, urge tener esta información al instante y la demora genera trabas importantes".En tanto, el fiscal federal N° 1, Enrique Senestrari, protagonizó un episodio bastante particular hace cuatro años, en medio del secuestro de dos adolescentes de 13 años que durante un día y medio –sábado y domingo– estuvieron a merced de un solitario secuestrador.Como en medio de las negociaciones para el rescate las telefónicas no le brindaban los listados que los investigadores iban solicitando con suma urgencia, Senestrari debió interceder en persona y, luego de remarcarles a los responsables que se estaban enfrentando a un posible delito, logró acelerar esa gestión.Demasiada pérdida de recursos y energías, más cuando la premura puede resultar útil para salvar una vida o resolver un caso.