Final abierto para un golpe comando con cabos sueltos
El juicio por el asalto en la cena de los magistrados, en Cofico, entra en su etapa decisiva. ¿Habrá condenas o absoluciones? ¿Las pruebas serán suficientes? Expectativa por el testimonio de un exjefe policial.
- El juicio por el asalto en la cena de los magistrados
- en Cofico
- entra en su etapa decisiva.
- ¿Habrá condenas o absoluciones? ¿Las pruebas serán suficientes?
- Expectativa por el testimonio de un exjefe policial.
¿Fueron quienes dicen que fueron? ¿O, por el contrario, no tuvieron la más mínima participación en el golpe comando? ¿O será cierto que algunos de ellos, como insisten algunos abogados, eran parte de una banda que estaba por cometer “otro trabajito”?
Hace poco más de un mes que en la Cámara 2ª del Crimen de la ciudad Córdoba se desarrolla el juicio por un violento golpe comando ocurrido hace casi dos navidades en una casa del barrio Cofico y que cobró alta relevancia por dos puntos.
Primero, porque muchas de las víctimas eran miembros de la Justicia y de la escena política y económica de la provincia.
Segundo, porque uno de los detenidos era un subcomisario de la Policía de la Provincia y que, por ese entonces, trabajaba como jefe de una brigada de investigaciones del Gran Córdoba.
En el banquillo de los acusados están el ahora exonerado policía Víctor Ariel Barrionuevo, además de otros cuatro hombres sindicados de haber integrado el grupo.

El juicio entra en su etapa final la próxima semana con la declaración de los últimos testigos. A mediados de mes arrancarían los alegatos.
Entre los citados a testificar sobresale un exmiembro de la plana mayor de la Policía: el por entonces jefe de Investigaciones Criminales Calixto Luna.
Ahora bien, el paso de las audiencias, con las pruebas y testimonios, hasta el momento no ha logrado despejar la duda central que desde un comienzo rodea este caso: ¿los cinco acusados fueron o no fueron los autores del hecho?
Consultadas distintas fuentes del juicio, el fin del proceso oral aparece como una incógnita.
Mientras algunos aseguran que habrá condenas para todos, hay quienes sostienen que la duda es tan "insuperable" que terminará beneficiando a todos por igual. En ese marco, hay algo que está claro: el subcomisario Barrionuevo, si llega a esquivar la condena por el golpe (robo calificado por el uso de armas y el número de personas), difícilmente pueda zafar del cargo de peculado (una figura penal menor), si se tiene en cuenta que cuando fue detenido, aquella misma madrugada, se le encontró un handy policial sin autorización.
El golpe comando
En la noche del 23 de diciembre de 2016, tras forzar el portón del garaje con una barreta, una banda de encapuchados entró en la casa de la escribana Teresa Panetta en calle Faustino Allende al 400, Cofico.

Mediante amenazas y golpes, los delincuentes redujeron y terminaron robando smartphones, billeteras y joyas a una veintena de comensales, entre los que estaban, el exfiscal General Darío Vezzaro, el vocal del Tribunal Superior Sebastián López Peña, el juez federal Luis Rueda, entre otros. La dueña de casa terminó golpeada. Hoy, ya se mudó.
Esa misma noche, en la Bajada Alvear, en la zona del ex Mercado de Abasto y tras un extraño llamado de un vecino que dijo haber observado movimientos raros, la Policía detuvo al subcomisario Barrionuevo y a los demás frente a un puesto de choripán. Andaban en dos vehículos en los que se hallaron, además del handy policial, un revólver y herramientas de mano, como amoladoras. Del botín de Cofico, ni noticias.
Aquella noche, tras caer preso Barrionuevo, se filtró un audio de WhatsApp de un jefe policial que decía: “Otra vez, el culiado este…”.
Además del subcomisario Barrionuevo, llegaron a juicio Carlos Sebastián Bruni, Roberto Antonio Olmos, Roberto Sirio Rivero y Daniel Hugo Zárate.
¿Fueron o no fueron ellos?
Mientras algunos de los acusados mantienen silencio (por consejo de sus abogados), otros imputados vienen insistiendo en que esa noche estaban por cometer un “escruche” (un robo sin moradores) en una grifería, y que la llegada de la Policía frustró todo.
“No es una de esas causas simples que uno toma y que ya sabe que, desde el inicio, todo está claro, con responsabilidades claras”, sostuvo el fiscal de Cámara, Martín Berger. “De todos modos, la investigación que hizo el fiscal (de instrucción Raúl) Garzón con sus pesquisas ha sido muy prolija y en el juicio han surgido otros elementos que han sido importantes”, añadió.
Berger es cauto y no quiere adelantar si pedirá condenas.
Cuando se le consultó si los acusados fueron los autores del golpe, el fiscal fue prudente. “No puedo adelantar posición. Llegado el momento, daré mis conclusiones en el alegato. Seguimos con el juicio a pleno”, sostuvo el funcionario.
El abogado Tristán Gavier, quien representa a la víctima Teresa Panetta, insistió en que hay indicios para condenar a todos.
“En el debate se logró probar el robo y que los autores fueron los hoy acusados”, remarcó el querellante.
Si bien no hubo reconocimiento de personas, ni de ADN, ni cotejos de voz como así tampoco se halló el botín robado, el letrado remarcó que hay indicios para condenar.
“Esto es como un crimen sin cadáver. Es cierto que el dinero robado no se encontró, pero las evidencias los cercan. Espero que los jueces lo entiendan y los condenen”, insiste Gavier.
Los indicios que remarca son: uno de los apresados tenía una remera con un “3” estampado en una remera igual a la usada por uno de los ladrones; la descripción fisonómica de los otros; el hecho de que se hallaron handies similares a los usados por la banda; el relato de que “hablaban como policías”; y el punto de que una cámara de seguridad de un banco que los capta en la zona. También resaltó que los acusados tenían una barreta similar a la usada en el robo.

Agrupados en bloque, los defensores de los acusados vienen insistiendo desde un comienzo en que no hay pruebas suficientes.
Un punto no menor es la discusión por el tiempo: los sospechosos fueron apresados en una franja horaria muy aproximada a cuando se cometió el golpe comando.
“La acusación es un disparate. Todos son unos ‘perejiles’ a quienes quieren condenar por algo que no hicieron”, sostuvo el abogado Alejandro Zeverín.
“Hay cosas turbias en esta causa. Algunos de ellos estaban por hacer otra cosa esa noche”, dijo el letrado Juan Domingo Gacitúa.
“Él no robó nada. Él no comandó nada. Él es inocente”, afirmó Carlos Morelli, el defensor del expolicía Barrionuevo.
Ronda de testigos
El juicio en la Cámara 2ª del Crimen se reanudará el lunes próximo con las declaraciones de varios testigos: el juez federal Luis Rueda, el abogado José Ignacio Cafferata Nores, su colega Carlos Hairabedian y el excomisario general Calixto Luna.
El testimonio del exjefe policial fue ofrecido por Alejandro Zeverín, abogado de uno de los acusados.
“Quiero conocer la opinión de este comisario, quien fue echado de la Policía tras este caso. Quiero que diga si estos fueron o no fueron los ladrones de Cofico”, señaló Zeverín.

