Explotaba sexualmente a su novia: lo condenaron a 8 años y medio de cárcel
Un Tribunal de La Pampa lo encontró culpable de trata de personas con fines de explotación sexual. El hombre tenía un condena previa por proxenetismo.
Un Tribunal de La Pampa condenó a un hombre a ocho años y medio de prisión tras ser encontrado culpable del delito de trata de personas, con fines de explotación sexual, ya que obligaba a su novia a prostituirse, bajo amenaza, intimidación y violencia, informaron fuentes judiciales.
El fallo fue del Tribunal Oral Criminal (TOC) de Santa Rosa, quien condenó a la pena ocho años de prisión al joven Alexander Rojas, al encontrarlo autor del delito de explotación económica del ejercicio de la prostitución ajena por medio de violencia, amenazas e intimidación, en concurso real con el de trata de personas con fines de explotación sexual.
En el juicio intervinieron el fiscal general subrogante Leonel Gómez Barbella y el auxiliar fiscal Federico Iparraguirre, quienes habían reclamado que la pena fuera de diez años.
Al momento de dictar sentencia, los jueces José Mario Tripputi, Marcos Javier Aguerrido y Pablo Ramiro Díaz Lacava sostuvieron que "el conjunto de probanzas sustentan y validan con certeza la tesis sostenida por la acusación durante su alegato" y expresaron que quedó probado que entre diciembre de 2018 y mayo de 2019, en el marco de una relación de noviazgo, Rojas captó a la joven de 22 años para explotarla económicamente.
“Se verificó también la obtención del provecho económico del comercio sexual de la víctima y su sometimiento bajo distintas formas de violencia”, expresó el Tribunal y como el proxeneta tenía antes una condena a tres años, los jueces finalmente le impusieron a Rojas una pena unificada de ocho años y medio de prisión.
La causa se inició en febrero de este año, cuando la Unidad Funcional de Género, Niñez y Adolescencia de La Pampa tomó conocimiento sobre una joven de 22 años ejercía la prostitución en la calle.
Allí fue personal policial que la identificó e inmediatamente se presentó el acusado, para preguntar si existía algún problema.
En ese momento, la policía investigó si la joven era víctima de explotación sexual y pudieron corroborar que al lugar llegaban hombres que retiraban a la joven y la devolvían al rato y le entregaban algo a Rojas, ahora condenado.
De las entrevistas realizadas por una profesional a la víctima, se desprende que la joven era sometida a violencia psicofísica, obligada a prostituirse, y se conoció su estado de extrema vulnerabilidad, agotamiento psicofísico, bloqueo a nivel cognitivo, automatismo a nivel corporal y “profundas perturbaciones”, a raíz de una niñez marcada también por el maltrato, el abandono y relaciones violentas de pareja.

