Esa horrible sensación de parálisis
Los Tribunales se han ocupado de estudiar y analizar la relación directa entre el consumo y las diferentes manifestaciones de conductas violentas y delictivas. José Ángel Villalba.
"Lo peor de todo es que uno no ve que se haga nada para combatir este flagelo en crecimiento".
La confesión surgió espontánea esta semana, de boca de un funcionario judicial de Córdoba, en momentos en que el diálogo apuntó hacia el tema cada vez más preocupante de la drogadicción, que está derrumbando catastróficamente a gran parte de la sociedad.
"Es una horrible sensación de parálisis, de parte de todos los estamentos que debieran intervenir", agregó el interlocutor, quien por su función comprueba a diario el aumento de casos de violencia de todo tipo, directamente relacionado con el consumo de distintas drogas.
El tema no es nuevo, porque desde hace varios años, y en forma progresiva, los Tribunales penales, de Menores, de Familia y organismos vinculados a la actividad, se han ocupado de estudiar y analizar la relación directa entre el consumo y las diferentes manifestaciones de conductas violentas y delictivas.
Así, el Centro de Perfeccionamiento Ricardo Núñez, de la Justicia provincial, publicó en 2007 un estudio sobre menores en conflicto con la ley penal, en el que, entre otras cosas, destacaba el alto consumo de estupefacientes en ese grupo etáreo.
También diversas publicaciones de este diario se ocuparon del problema, exponiendo la preocupación de jueces, fiscales y asesores, por el "escandaloso" crecimiento de la venta de drogas al menudeo en sectores marginales.
Hace varias décadas, era noticia para los medios la detención de un consumidor de drogas, por lo general gente de buena posición económica.
Hoy, los casos penales por estupefacientes comprenden masivamente y casi en exclusividad a personas implicadas en el tráfico menor. El "chiquitaje", que le dicen.
Rara vez, por no decir casi nunca, alcanzan a sectores encumbrados de la sociedad.
"Hay como un techo. Nunca llegamos a los verdaderos narcotraficantes, a los que se benefician con ese comercio. Los casos que nos trae la Policía siempre son hechos menores".
La confesión corresponde, esta vez, a un juez federal de Córdoba, ya retirado, y data de por lo menos hace 10 atrás.

