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En mismo caldo de cultivo

Hace casi un año, el 3 de febrero de 2013, en este diario publicábamos una nota sobre la espiral violenta que sacudía a Rosario en esos días calientes de verano, lo que hacía presumir que la tasa de homicidios durante el año pasado iba a ser cruenta. 

16 de enero de 2014 a las 01:00 p. m.
En mismo caldo de cultivo

Hace casi un año, el 3 de febrero de 2013, en este diario publicábamos una nota sobre la espiral violenta que sacudía a Rosario en esos días calientes de verano, lo que hacía presumir que la tasa de homicidios durante el año pasado iba a ser cruenta. Los datos finales confirmaron el mal augurio: hubo, sólo en esa ciudad, 264 asesinatos (Escándalo por fuga de narco en Rosario).

La cifra, al compararla con la Capital cordobesa, donde se anotaron 90 crímenes en igual período, da una muestra de cómo la violencia azota a la ciudad portuaria.Sin embargo, en aquella nota alertábamos que el trasfondo de la criminalidad entre ambas urbes, pese a la diferencia estadística, era similar. Marginalidad, microtráfico de drogas y armas de fácil acceso era la síntesis del mismo caldo de cultivo en las dos ciudades. Jóvenes, en su gran mayoría, los que mataban y caían.Lo ocurrido ahora en Rosario con la sugestiva evasión de un peso pesado del narcotráfico local dejó al descubierto, una vez más, la complicada situación de la Policía rosarina en el entramado "narco".En Córdoba, durante 2013, también quedó al descubierto cómo la principal fuerza de seguridad de la provincia aparecía enlodada en la persecución al tráfico de drogas. También en esta provincia las fugas sospechosas han sido noticia. El 12 de agosto de 2005, Martín Ernesto "el Porteño" Luzi escapaba caminando junto a dos secuaces de la cárcel de máxima seguridad de Bouwer. Según la versión oficial, se fugó armado, disfrazado de guardiacárcel y con penitenciarios como rehenes. Todas las puertas se abrieron de par en par mientras iba llegando a la salida. Hasta hoy, la investigación en manos del fiscal Víctor Chiapero no ha logrado demostrar cómo pudo ser que esto ocurriera sin complicidades internas. Tras la sonada fuga, el Gobierno provincial echó a los máximos responsables del Servicio Penitenciario, aunque la causa hasta ahora no llegó a juicio.