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El recuerdo de Sa Pereyra

Al contemplar las imágenes de la tragedia ferroviaria de ayer en Once, me estremecí y no pude evitar que acudieran a mi memoria los recuerdos de la tragedia de Sa Pereyra, Santa Fe, con sus 55 muertos y centenares de heridos, uno de los peores desastres ferroviarios del país. Juan Carlos Toledo.

23 de febrero de 2012 a las 12:01 a. m.
Juan Carlos Toledo (Periodista)
El recuerdo de Sa Pereyra

Al contemplar las imágenes de la tragedia ferroviaria de ayer en Once, me estremecí y no pude evitar que acudieran a mi memoria los recuerdos de la tragedia de Sa Pereyra, Santa Fe, con sus 55 muertos y centenares de heridos, uno de los peores desastres ferroviarios del país. Aquella localidad pasó a ser conocida en la mañana del 25 de febrero de 1978, cuando el tren "Estrella del Norte" embistió a un camión cargado con grasa y carne enlatada, que al decir de los testigos cruzó de manera imprudente el paso a nivel. El choque fue inevitable. El camión fue arrastrado y el impacto hizo que los vagones se incrustaran en la máquina y el convoy descarrilara, dejando su secuela trágica de muertos y heridos.Por entonces, trabajaba en el diario Los Principios y con el reportero gráfico llegamos al lugar cuando los bomberos y los servicios de emergencia estaban en plena acción. Esa irrefrenable pasión por ver, para poder informar sobre lo ocurrido, me llevó a recibir uno de los peores impactos emocionales de mi carrera, cuando observé los cuerpos destrozados y la terrible imagen del cuerpo de una nena que, abrazada a su peluche, había quedado aprisionada entre vagones. Al llegar a la redacción, coincidimos que esa foto y la de los cadáveres mutilados no debían ser publicadas.De esa tragedia, me impresionó la gente que viajaba en el tren, muchas de las cuales no imaginaban lo sucedido, lo que se contraponía con quienes habían sentido de cerca la muerte y varias horas después no podían coordinar una idea. De Sa Pereyra, me quedó el recuerdo imborrable y también el olor rancio de la manteca y la grasa derritiéndose al sol. Todo parecía contribuir al espectáculo dantesco que ofrecía la tragedia de esa tranquila localidad santafesina, que no tenía los elementos básicos para atender a las víctimas. A días de cumplirse 34 años de la tragedia de Sa Pereyra, qué habrá que hacer para que estos hechos previsibles sean evitados. Ahora, vendrá la opinión del día después. Se discutirá si el tren estaba en condiciones, si tenía frenos adecuados, si iba a velocidad reglamentaria... ¿Cuándo vendrá la Argentina del día antes, de la prevención y de la seriedad para evitar estos males?