El grupo comando terminó con la fiesta
Más de 60 personas fueron víctimas del robo. A más de un mes, hay varias suspicacias.
Aunque la noche era fría, el deseo terminaba por imponerse. Ya la noche del viernes 3 de junio había trocado a la madrugada del sábado 4. En el interior de la casona ubicada en Arroyito 8150, en la última parte de Villa Rivera Indarte, donde la ciudad de Córdoba comienza a confundirse con Saldán, la música sonaba fuerte. Afuera, en una especie de galería que no ponía reparo a la inclemencia, algunos osados intentaban fumar rápido antes de regresar adentro.
Ellos fueron los primeros en recibir la mala noticia. No alcanzaron a reaccionar cuando las armas les dieron la pauta de que no había chiste en la situación.
Cinco delincuentes encapuchados, todos armados, liderados por el único que no se tapaba el rostro, y que iba con traje, camisa y corbata, cortaron el aire en contados segundos.
La fiesta por el Día del Trabajador Aduanero (se conmemora el 1° de Junio), que había congregado a más de 60 personas entre empleados de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) y despachantes de aduana, quedó reducida al miedo.
Un par de culatazos terminaron por disuadir a los que pensaron, por algún momento, en no entregar sus pertenencias.
Los encapuchados se movieron rápido y con agilidad: se llevaron relojes, billeteras, teléfonos celulares y hasta camperas. Todo lo que podían cargar a mano, en unos pocos minutos.
Afuera, según contó un participante, aguardaban dos autos en marcha, por lo que se calcula que había al menos dos delincuentes más en la banda.
Suspicacias
Pese a que este asalto ocurrió hace poco más de un mes, y que la denuncia se radicó de inmediato en la Unidad Judicial que funciona en la comisaría de Villa Allende, hasta ahora nunca se había conocido de manera pública.
El fiscal de Distrito 4, Turno 1, de la ciudad de Córdoba, Ernesto De Aragón, confirmó que lleva adelante la investigación y que por el momento no hay sospechosos identificados.
Si bien hubo un par de invitados que fueron golpeados con las culatas de las armas, ninguno de ellos sufrió heridas de gravedad, según consta en la causa.
Lo que aún no figura en el expediente son las suspicacias que han comenzado a rodar desde entonces, según apuntó otro participante de aquella fiesta que quedó truncada cuando irrumpió el grupo comando.
Sucede que los ladrones actuaron con llamativa organización, en medio de un robo que nada tuvo de azar.
Hasta ahora, a más de un mes del asalto, no está claro cómo ingresaron.
Participaron por lo menos ocho delincuentes, un número demasiado elevado para esta clase de delitos.
Y el único que llevaba el rostro descubierto demostraba una suficiencia que hizo pensar a varios que podría estar vinculado a alguna fuerza de seguridad.

