El fuego arrasó con 30 toneladas de papel y plástico
Es el cuarto incendio que afecta a esta planta recicladora.
Colonia Caroya. La plácida siesta de Colonia Caroya se vio alterada ayer por un voraz incendio en un inmueble de la zona rural, donde se almacenaban materiales reciclables. El fuego arrasó con casi todo y llegó a poner en peligro la integridad de una casa contigua. Se quemaron cerca de 30 toneladas de material reciclable. Sentado sobre la parte trasera de una ambulancia y a pocos metros de donde 25 bomberos y 11 vehículos trabajaban, Héctor Bonetto, propietario del emprendimiento familiar, trataba de serenarse. Pese a que se trata de un hombre de una contextura grande se abrazó a un vecino y se puso a llorar. La misma angustia invadió a su mujer, contenida con otras vecinas.Los que conocen a la familia Bonetto aseguran que es gente trabajadora, que se gana la vida honestamente comprando y vendiendo materiales reciclables, como cartón, vidrio, plástico y papel. Pero esta vez fue demasiado: fue el cuarto incendio que sufrieron en cinco años de actividad. Cada vez que afrontó un incendio, la familia Bonetto perdió entre 150 y 200 mil pesos en mercaderías. La primera vez fue en un depósito, cuya parte trasera daba a una estación de GNC. De aquella experiencia, sólo se salvó una perrita, que fue sacando sus cachorros recién nacidos de entre las llamas. Sobremesa trágica. "Recién terminaba de comer y cuando salgo me topo con esas llamaradas enormes que venían del campo vecino y a una velocidad extraordinaria. Aunque los bomberos vinieran rápido yo sabía que iba a ser difícil detenerlo", relató Bonetto una vez que se tranquilizó y se acercó a ver lo que las llamas habían dejado. Bonetto se mostró convencido, al igual que en las anteriores oportunidades, que se trató de un incendio intencional, aprovechando las ráfagas de viento noreste que se desataron en horas del mediodía: "Están atentando contra nuestra vida. Ya no podemos vivir así. Nos vamos a tener que ir a vivir a otro lugar porque esta vez casi nos incendian la casa".Además de las pérdidas en cartón, papel, y plástico, se quemó un galpón donde se apilaban cubiertas de vehículos y donde había una máquina para prensar en fardos los materiales.Los densos nubarrones que se levantaron en toda la zona despertaron la curiosidad de los vecinos que se acercaron en gran número hasta el sitio. La pericia de los Bomberos Voluntarios de Jesús María permitió que fuera controlado apenas dos horas más tarde de iniciado, cuando ya nada quedaba y la amargura había ganado a la familia Bonetto.

