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El drama de volver a casa y no encontrar nada

En los últimos días, diferentes hogares de la ciudad de Córdoba han sido desvalijados por delincuentes que aprovechan que sus propietarios se retiran durante sólo un puñado de horas. Los ladrones se llevan aparatos electrónicos de gran tamaño, que por lo general no son recuperados por la Policía.

21 de diciembre de 2016 a las 12:51 a. m.
El drama de volver a casa  y no encontrar nada
Reja forzada. Para ingresar en un domicilio de Nuevo Poeta Lugones, los ladrones violentaron una abertura.

Fueron poco menos de seis horas. Entre las 18 y la medianoche del domingo pasado. Cuando estaba regresando a su casa en barrio Nuevo Poeta Lugones, en el noroeste de la ciudad de Córdoba, el guardia privado que debía rondar por esas manzanas le advirtió por teléfono: "No vengas, tenés la reja rota. Esperá que estoy llamando a la Policía". El aviso no la disuadió. Llegó antes que el primer móvil. Y cuando abrió la puerta, no encontró nada. Los ladrones ya no estaban. Pero tampoco la mayor parte de las pertenencias que había atesorado durante años.El recuento de lo que perdió a manos de la delincuencia no deja de asombrar: un televisor de 49 pulgadas, una computadora, una bicicleta fija, toda su ropa (sólo le dejaron un jean y dos remeras), perfumes, adornos y cualquier objeto de mediano valor.¿Cómo cargaron todo? ¿Por qué nadie vio o escuchó algo? ¿Durante cuánto tiempo le hicieron inteligencia? ¿Cómo evitaron al guardia que en teoría todo el día iba a girar por esa manzana? ¿Quiénes eligieron su domicilio?Hoy las preguntas retumban en la cabeza de Luciana. La joven de 34 años no duda en sintetizar lo que sufrió el domingo último: "Me arrebataron todo lo que conseguí en años"."Todo" para ella no es una exageración. Porque en sólo un puñado de horas perdió más de una década de inversiones.Los ladrones ensancharon la reja de una ventana que da hacia la calle, tal vez con un gato hidráulico, y alguien de contextura menuda, quizá un niño, terminó por forzar la ventana para ingresar en la casa.Una vez adentro, el intruso consiguió un juego de llaves y abrió la puerta principal.Luego, algunos ladrones más también ingresaron.En un bolso y en una colcha pusieron toda la ropa, los perfumes y los objetos que iban encontrando.También cargaron el televisor, la computadora y la bicicleta fija.Por ello, se especula que se movilizaban en un utilitario. Y que no estuvieron poco tiempo. Pero, se insiste, nadie vio nada.Lo concreto es que su casa ubicada en calle Juan Selva resultó desvalijada.Y ella quedó inmersa en una impotencia que no le permite aún reaccionar."Ni siquiera me enoja que me hayan robado todo, hoy me supera la angustia", cuenta."Es una tristeza muy difícil de contar con palabras", agrega, antes de relatar el día después.Hace dos noches que no duerme. Que cada ruido la sobresalta. Piensa que los ladrones ya no regresarán, al menos por un tiempo, porque no hay nada más por robar. Pero eso no la tranquiliza. Se siente observada. Perseguida. Seguidilla No se trata de un caso aislado. En los últimos días, se ha registrado una seguidilla de episodios similares en diferentes barrios de la ciudad de Córdoba.Para la división Robos y Hurtos, de la Policía, muchas veces estos ataques delictivos están lejos de ser una prioridad.Como las víctimas no están en sus domicilios en el momento del robo, los casos no generan tanta conmoción social. Y hasta se minimizan.Por eso, pocas veces los objetos sustraídos aparecen, al igual que los delincuentes. Se sabe que existe todo un mercado forjado alrededor de los objetos robados. Televisores, equipos de música, computadoras, todos aparatos de grandes dimensiones que en algún lugar se revenden. Al igual que las alhajas y hasta la ropa que se roban en las viviendas. Y que alimentan todo un circuito delictivo que no encuentra freno."¿Alguien alguna vez recuperó algo? Yo no conozco a nadie. Y me robaron cinco veces", se queja una mujer a la que el jueves último también le desvalijaron su casa ubicada a pocos pasos de la avenida Ricardo Rojas.El domicilio había quedado sin ocupantes sólo por un par de horas. Lo suficiente para que los ladrones forzaran una abertura. Arrancaron los cables de la alarma y cargaron todo lo que encontraran.Se llevaron un televisor, una computadora, un equipo de música y dos guitarras (una Takamine acústica y una Yamaha), entre otros objetos de valor.Al igual que en Nuevo Poeta Lugones, aquí otra vez afloran las mismas preguntas sobre los delincuentes, las complicidades y la impunidad.El drama de volver a casa y no encontrar nada, un problema delictivo que lejos está de ser un asunto menor.