Dos presos se fugaron en un remise
Aparentemente, lo hicieron con la ayuda de una mujer. Tenían la intención de asesinar al remisero, pero no lo hicieron porque el hombre “se portó bien”. Seguidilla de casos.
Dos presos que estaban detenidos por robo agravado se fugaron de la Unidad Penal 26 de Lisandro Olmos, en el partido de La Plata, y huyeron en un remise con la ayuda de una mujer hacia la localidad bonaerense de Florencio Varela, informaron fuentes policiales. El hecho, que trascendió ayer, ocurrió en el penal ubicado en calle 197, entre 47 y 48, que tiene un régimen semiabierto. Según el remisero, los detenidos tenían previsto matarlo, pero, como “se portó bien”, lo dejaron vivir.
Todo comenzó cuando una mujer fue a visitar a la cárcel a dos reclusos identificados como Hugo Darío Olmos Echaniz (32) y Pablo Llorente Ferreyra (30), ambos detenidos por robo agravado.
Luego de la visita, los detenidos aparentemente burlaron las medidas de seguridad, saltaron dos alambrados perimetrales de más de tres metros de altura y escaparon.
Mientras esto ocurría, la mujer se dirigió a una remisería de la zona y contrató un viaje hasta Florencio Varela.
Relato del remisero
“Vino una mujer acá a la remisería –situada a 100 metros de la cárcel– a pedir el auto. Dijo que iba a La Plata y que iba primero a dos cuadras a levantar a dos personas”, relató el remisero, que se identificó como Víctor.
“Estuve ahí esperando con esta señora y llegan estas dos personas corriendo, se suben al auto y dicen ‘arrancá, arrancá, arrancá’... y bueno, ahí empezó”, agregó en referencia a lo sucedido mientras aguardaban en la calle 47, entre 195 y 196.
Según contó Víctor a la prensa, entre los tres comenzaron a hablar acerca de adónde iban a ir, y mientras uno quería ir a la casa de la mujer, el otro proponía concurrir a la casa del amigo.
El chofer dijo que durante el viaje no lo amenazaron, aunque cuando llegaron a Florencio Varela, el lugar de destino, le dijeron que inicialmente tenían el plan de matarlo, aunque lo iban a dejar ir.
“A lo último me dijeron que me iban a matar, pero como me porté bien me iban a dejar vivir. Dijeron: ‘Te íbamos a hacer boleta, pero como nos trajiste bien hasta acá, no te vamos a hacer nada’”, recordó.
A continuación, al llegar a las calles Paysandú y Yugoslavia, de Varela, los tres pasajeros descendieron del auto y huyeron sin pagar el viaje.
Víctor contó que el trayecto con los evadidos duró unos 50 minutos, que cuando llegaron bajó unos bolsos del baúl que la mujer le había dado y vio que el delincuente que iba atrás le hizo un gesto al otro y el que iba a su lado le dijo que no, en alusión a que no lo matarían. Tras el episodio, el remisero realizó la denuncia y declaró en la comisaría local sobre lo sucedido.
Algo usual
Por su parte, el encargado de la remisería, Sebastián Matilana, dijo que es usual que desde el penal pidan remises las personas que van de visita y que como política ellos les piden el documento para dejar asentada la identidad.
Esta fuga se suma a varias producidas en las últimas semanas en diferentes puntos del país en las que los delincuentes utilizaron las clásicas formas de escapar y otras menos tradicionales: a través de túneles, boquetes, escondido en un mueble, durante traslados, aprovechando un choque, cortando alambres y hasta en muletas.
Dudas
“Yo no creo que nadie se fugue de la cárcel sin ayuda de alguien. En todos los casos, hay situaciones muy dudosas por parte del evasor, no pudo haberlo hecho solo, siempre con ayuda de alguien, de adentro o de afuera”, opinó el procurador penitenciario de la Nación, Franciso Mugnolo.
Para Mugnolo, “el penitenciario no es un hombre prestigioso dentro de la comunidad, tiene un sueldo que no está muy acorde con la situación de su trabajo y puede ser tentado como cualquier persona por un hecho de dinero o de situación de droga”.

