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Dos ejes en pugna

Es innegable que existen dos tensiones en este juicio: además de la puja entre fiscal y defensores de los ­acusados, también las hay con los abogados de la querella.

12 de agosto de 2015 a las 12:01 a. m.
Dos ejes en pugna

La sala de audiencias de la Cámara 11ª del Crimen puso en escena el debate por el crimen, pero también otra serie de inte­reses. Por lo visto ayer, está claro que los vocales –Susana Frascaroli (presidente), Graciela Bordoy de Pizzicari y Daniel Ferrer Vieyra– y el fiscal Diego Albornoz quieren llegar a la verdad jurídica respecto de lo sucedido con "el Rubio". Pero también es evidente que la querella está disconforme con la impronta que aplican los jueces y desean abrir otras posibilidades a la hipótesis "oficial".Ayer no faltó escenario para decir que el debate de algún modo ya está "politizado": estaban presentes la titular de Anses Córdoba y candidata a diputada nacional Gabriela Estévez, la legisladora provincial Liliana Olivero y el diputado nacional bonaerense Horacio Pietragalla.Este último fue echado de la sala porque interrumpió al vocal Ferrer Vieyra, diciéndole que la Justicia provincial es responsable por el Código de Faltas. Afuera, el legislador mostró estar no muy interiorizado con la causa, al repudiar al "juez federal". Cuando lo corrigieron, se justificó diciendo que eran "todos lo mismo". Después, el camarista declaró que le "llama la atención la falta de respeto de un miembro de uno de los poderes del Estado hacia todos los miembros del Poder Judicial, tanto provincial como federal". "Debe tratarse de un exabrupto", concluyó.El juez había sido el primero y único que durante el testimonio de Viviana Alegre hizo una pregunta relacionada con la droga. Luego de eso vino la "versión" que la querellante pronunció luego de que finali­zaron las preguntas. Dijo que la Policía tenía que ver en el caso "por acción u omisión", e involucró en sus sospechas a la Justicia. Esto fue lo que hizo que el camarista interviniera.Las quejas de Alegre sobre el "paseo" que los jueces le hacen a los testigos para que "digan lo que ellos quieren" evidencian la diferencia ­entre dos maneras distintas de ver el juicio. La querella parece no compartir la hipótesis e ­insiste con la pista policial, no contemplada en las pruebas. Los jueces y el fiscal ­preguntan para verificar todo aquello que confirme lo instruido.El juicio se ha convertido en eso, dos ejes en pugna, acaso contradictorios a la hora de llegar a la verdad. Es innegable que existen dos tensiones en este juicio: además de la habitual puja entre el fiscal y los defensores de los acusados, también la hay con los querellantes. Y las tensiones quedaron expuestas cuando el fiscal Albornoz, visiblemente molesto, en privado le advirtió al abogado de la querella, Claudio Orosz, que no le "embarre la cancha" politizando el tema.