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Dolor y bronca de los familiares de las víctimas a un mes de la tragedia de Once

Hicieron un bocinazo para reclamar justicia. También hubo homenajes en el andén 4 de la estación. Migue García increpó al padre de una de las víctimas.

22 de marzo de 2012 a las 02:01 p. m.
Agencia DyN
Dolor y bronca de los familiares de las víctimas a un mes de la tragedia de Once

"Mi sobrina tenía dos hijos de 6 y 13 años. Estudiaba para ser visitadora social y todo terminó a las 8.32 de la mañana del 22 de febrero de este año. La negligencia privada, la falta de inversión, la ausencia de control estatal... No sé qué le llevó la vida", se lamentó hoy América Machicao Cabrera, tía de Micaela, de 30 años, una de las 51 víctimas mortales de la tragedia de Once.

La mujer lloraba de manera desconsolada a pocos metros de la terminal ferroviaria del desastre, en la esquina de Rivadavia y Mitre, cuando empezaba el "bocinazo nacional en reclamo de justicia" promovido por familiares de las víctimas del hecho que hace un mes conmovió al país, con duración prevista de dos minutos pero extendido a media hora en Once espontáneamente, por solidaridad de automovilistas y peatones.

Al lado de la mujer, como una postal del desamparo de los pasajeros de la línea Sarmiento, Lucía Alvira, de 20 años, golpeaba dos tapas de cacerola y gritaba que su tía, Ana María Rodríguez, una vendedora ambulante de garrapiñadas de 60 años, "desapareció" el día de la tragedia, cuando iba en el tren que chocó contra el paragolpes del andén 2 de la terminal.

"Mi mamá sufre permanentemente. Nadie nos dice nada. En el Centro de Orientación sobre las Personas (COP) no saben nada. Mi madre no tuvo fuerza para estar acá", denunció la joven ante un cronista de DyN.

"Justicia para los inocentes que se fueron", era la leyenda del cartel que portaba Carmen Rosa Valdez, de 42 años, esposa de otro muerto en la tragedia, Roberto López Pacheco, un albañil de 43 que la mañana del choque arribaba a Once para tomar después un colectivo y llegar a un hotel de Palermo, donde realizaba trabajos de terminación de obra.

Pedido. La mujer recordó el "enorme sacrificio" que hacía su marido para salir "todas las mañanas" de su casa del partido bonaerense de General Rodríguez, a 80 kilómetros de Capital Federal, y llegar a la terminal de Moreno, con el fin de dirigirse a la ciudad de Buenos Aires para trabajar.

Cansada de tanto llorar, reclamó: "Presidenta (Cristina Fernández), fíjese por favor a quién otorga los subsidios y contrólelo. Deje de ocuparse de pequeñeces y apóyenos. Levante la línea Sarmiento, al menos en homenaje a las víctimas".

"íY que haya un despertar de conciencia de toda la sociedad!", exclamó por su parte María Luján Rey, quien recorrió en forma incansable comisarías, hospitales y morgues judiciales cuando su hijo, Lucas Menghini, figuraba como desaparecido; antes de que el joven de 20 años se convirtiera en la víctima mortal 51 de la tragedia de Once.

En tanto, en el andén 4 de la terminal, en una especie de santuario con fotos y carteles pegados en una empalizada que divide el sector de la estación anulado desde el siniestro, una leyenda parecía sintetizar todas las palabras de los familiares de las víctimas: "Hoy, viajo gratis, pero 51 almas pagaron muy caro".

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