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Disfrazados de azul y sueltos en las calles

Preocupa la facilidad con la que la delincuencia se nutre de armas, chalecos antibalas y uniformes de la Policía de córdoba.

08 de agosto de 2016 a las 12:01 a. m.
Disfrazados de azul y sueltos en las calles

La versión oficial señala que los detectives estaban tras los pasos de una banda que atacaba a familias en sus hogares y que al menos uno de los delincuentes iba vestido como policía. Así fue como la pesquisa llevó a los detectives de la División Robos y Hurtos a allanar un aguantadero de barrio Bella Vista, en la ciudad de Córdoba. La sorpresa iba a caer como baldazo de carnaval para los sa­bue­sos policiales, cuando des­cubrieron que allí había, en realidad, no uno sino tres uniformes completos, otro a medias, además de dos chalecos antibalas y otro tipo pechera; todos elementos pertenecientes a la mismísima Policía de Córdoba, y nuevos.El operativo del pasado viernes, que terminó a su vez con la detención de varios jóvenes –pero no de quienes eran buscados–, volvió a dejar al descubierto, y de forma elocuente, la facilidad con que la delincuencia cordobesa se nutre de costosos pertrechos policiales, sean pistolas, uniformes, chalecos o equipos de comunicación. Parece ser una cadena sin final.La situación preocupa, inquieta, genera incertidumbre por donde se la mire.¿Cómo es posible que, pese al paso del tiempo y las promesas de las autoridades, los pertrechos policiales sigan desapareciendo así como así?Si dejamos por un momento de lado el bochornoso robo de 72 pistolas 9 milímetros de la Jefatura policial de Córdoba, ocurrido hace un año (algunos mencionan que el volumen de lo sustraído supera las cien), de forma sistemática los ciudadanos siguen viendo de qué forma esos elementos se volatilizan como nada y caen en cualquier mano. Que desaparece una pistola por aquí, que otra se evapora por allá, que una más se esfuma más allá.Para peor, como si no fuera lo suficientemente serio el panorama del robo sistemático de pertrechos, no deja de impactar que muchos de esos elementos luego son recuperados en operativos comunes.Dicho de otra forma: se los recupera prácticamente de casualidad; sin una investigación previa demasiado sesuda. Como si fuera un juego de ruleta.Días atrás, en el marco de una serie de allanamientos para desarticular a una banda de levantaautos, los detectives se toparon de carambola con un par de uniformes policiales de Córdoba escondidos en la casa de uno de los sospechosos.A esto se agrega el hallazgo, también reciente, de dos chalecos antibalas que fueron abandonados por ladrones que escapaban de sendas patrullas, en simples operativos de control en la zona este de la Capital.No hace mucho, como resultado de otra persecución a motochoros, se localizó una ametralladora policial escondida en un aguantadero.Qué sorpresa nos llevaríamos si se concretara una investigación seria para saber dónde está cada cosa robada a los uniformados.Es llamativo, pero cuando se consulta a las autoridades de la fuerza cómo es que desaparecen tantas armas y pertrechos, estas tratan de restarle gravedad a la situación y, al tiempo que afirman que los episodios son "aislados", remarcan que los robos no ocurren por lo general en dependencias oficiales, sino en los domicilios de los policías cuando estos no están.En otros casos, afirman, las pertenencias son sustraídas mientras los y las policías andan solos en las calles, ya sea en motos, o bien a pie o esperando el colectivo.Sin embargo, y pese a las respuestas oficiales, de forma cada vez más periódica el vecino observa de qué forma en Córdoba los delincuentes hacen gala de pertrechos policiales que deberían estar en mejores manos.Los casos se suceden unos a otros. La prueba de ello está precisamente en prestar atención a la reiteración de los hallazgos de esos bienes.La situación es confusa, extraña, inquietante.No menos serio es que, según admiten algunos por lo bajo en la fuerza, no hay un conocimiento exacto y acabado sobre qué hay en existencia y qué falta de la Policía. Qué hay y qué no hay parece seguir siendo una grave falencia puertas adentro, pese a los sumarios que abre de forma periódica el Tribunal de Conducta Policial.Es, sin dudas, una situación muy delicada y que genera mayor inquietud si se tiene en cuenta que en fecha reciente se hizo una importante inversión oficial, precisamente para la compra de toda clase de pertrechos.