Despechada, amenazó de muerte a la familia de su ex novio e incendió su casa
Una joven (30) se vengó porque su ex pareja la dejó. Roció con nafta el lugar y le prendió fuego. No hubo heridos y no fue detenida.
Una joven prendió fuego un comercio en barrio Cabo Farina de la ciudad de Córdoba y amenazó de muerte a la familia de su ex pareja, quien había terminado la relación sentimental, aunque no hubo heridos.
Cerca de las 22.30, Marina Rodríguez (30) entró a "Video City, ubicado en calle Bermudas 60, con un bidón de nafta en unas de sus manos.
Se acercó al mostrador, y al grito de "los voy a matar a todos", lo roció y sin vacilar prendió un fósforo que desató el incendio en el lugar donde Susana Vergara (49) estaba atendiendo a un cliente, quien logró huir y llamar a los Bomberos.
Según los relatos de la familia agredida, Gustavo Marín (28) cortó su relación con Rodríguez el año pasado y ahora reside en el primer piso de ese video-almacén junto a Silvina Bazán, embarazada de siete meses.
Al parecer, la joven agresora ya venía amenazando de muerte a la familia de su ex novio e incluso en una ocasión anterior había rociado el mismo lugar con alcohol.
Susana, tía de Gustavo y quien atiende en el local, dijo a Cadena 3 que Rodríguez ya había agredido a su ex novio: "Le dio cinco puñaladas, casi lo mató".
"Se hizo la denuncia, y según la Policía, la iban a detener, pero anda haciendo burla por la calle. Sigue amenazando todas las noches por teléfono, de día, de noche. Llama más o menos 100 veces por día", agregó.
Tras el incendio de anoche, se quemaron una heladera, un ventilador de techo, estanterías, un televisor y DVDs, por lo que la pérdida monetaria alcanza los 20 mil pesos, según los dueños del local comercial.
Al momento del incendio, en el nivel superior del negocio, un niño de cuatro años que sería el hijo de Marín y los abuelos del chico (de 94 y 96 años) comenzaron a asfixiarse por el humo que emanaba desde el local.
El niño y Susana Vergara resultaron con intoxicación por gases, aunque no hubo lesionados.
En tanto, Rodríguez, quien vive a 150 metros del lugar de los hechos, no fue detenida porque, según la versión policial, la joven "debe ser agarrada in fraganti".

