Desbaratan una banda de cuatreros en Cruz del Eje
Siete son los imputados en la causa, tres de ellos ya detenidos y un menor involucrado. Hay dos funcionarios públicos en la mira judicial por el robo reiterado de ganado.
Cruz del Eje. Luego de años de denuncias de ganaderos y pequeños productores vacunos ante el flagelo en la región, el abigeato sufrió un duro golpe en las últimas horas en el noroeste provincial, en un operativo que en su primera etapa arrojó el saldo de siete imputados en total, tres de ellos detenidos y un menor involucrado, según se informó.
Además de dos funcionarios públicos en la mira judicial, sospechados de facilitar guías de transportación de animales vacunos, ex profeso como integrantes de la banda o por omisión de los controles legales correspondientes.
En la causa, la Fiscalía de Instrucción de Cruz del Eje, a cargo de Martín Bertone, secretaría Juan Illia, dispuso la detención de Américo Barrera (71), María Elena Barrera (35) y Nicolás Barrera (42), informaron fuentes judiciales. También se encuentra involucrado un menor de 16 años, inimputable para la Justicia.
Los mencionados se encuentran imputados de abigeato agravado en varios hechos, estafa administrativa fraudulenta y encubrimiento. Excarcelado, pero con la misma imputación, se agregó a la lista Claudio Sosa (35) propietario de una carnicería en esa ciudad del norte provincial, según indicaron.
También en el marco del mismo cuadro delictivo, la fiscalía imputó de encubrimiento a Franco Jorge Pico, propietario de varios campos en Villa de Soto, por el supuesto de receptar las cabezas de ganado vacuno robadas previa adulteración de sus marcas, según informaron fuentes judiciales. El hombre se encuentra en libertad y aún no prestó declaración indagatoria, acreditándose como su defensor el abogado Marcelo Brito.
El círculo se cerraría con Carlos Moyano (34) y Aldo Pavesi (63), detenidos en la Unidad Carcelaria 2 de Cruz del Eje e imputados de abigeato agravado. Un total hermetismo judicial rodea la identidad de los dos funcionarios públicos que habrían facilitado las guías de transporte. La venta no era justamente al menudeo, se canalizaba por camiones jaulas completos.
La detención e imputación por supuesto robo y comercialización de animales vacunos para los integrantes de la familia Barrera aparece como la respuesta a una situación denunciada a voces durante años por los lugareños de la zona circunscripta entre la ruta nacional 38 (a la altura de Cruz del Eje y Villa de Soto) y el río La Candelaria: con miles de hectáreas de grandes campos.
Los predios de “los Barrera” se ubican en el corazón de la región, en una zona inhóspita e inaccesible en partes, que demoraron las investigaciones policiales. De acuerdo a las fuentes, el “clan” tendría entre sus líderes a la joven María Elena Barrera, que asombraba tanto por sus habilidades campestres como por su belleza.

