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Cuerpo en el placar. De la escuela a la calle y de la calle a ser atacada: la vida de Milagros “Pitu” Bastos

Tras una infancia protegida por su “madre del corazón”, cayó en la adicción al “pipazo”. En ese entorno habría conocido a los hermanos Grasso. Su cuerpo fue ocultado en la vivienda del expolicía.

15 de agosto de 2025 a las 04:24 p. m.
De la escuela a la calle y de la calle a ser atacada: la vida de Milagros “Pitu” Bastos
Caso Grasso: quién es Milagros Basto, la chica que hallaron muerta en el departamento de los imputados. (MPF)

La confirmación llegó con la frialdad de un informe pericial: el cuerpo hallado en el placar del departamento de calle Buenos Aires al 315, en pleno Centro de Córdoba, pertenece a Milagros Micaela “Pitu” Bastos, la joven de 22 años desaparecida desde agosto de 2024.

El cotejo de ADN con su hijo de 6 años no dejó dudas. La noticia cerró un año de incertidumbre para una familia y abrió una etapa de dolor y reclamo por justicia.

Grasso. Juicio por el caso de Facundo Novillo, el chico asesinado en Colonia Lola. Juicio a Facundo Novillo. La Voz archivo
Grasso. Juicio por el caso de Facundo Novillo, el chico asesinado en Colonia Lola. Juicio a Facundo Novillo. La Voz archivo (La Voz)

Milagros era madre de un niño de 6 años y había crecido en barrio Renacimiento, al cuidado de su tía y “mamá del corazón”, Mauricia Flores, desde que tenía apenas 3 meses.

Su madre biológica, atravesada por una severa adicción a las drogas, no pudo criarla, pero nunca cortó el vínculo: la dejó en manos de su hermana para garantizarle una infancia más estable.

De la infancia cuidada a la adolescencia vulnerada

En su niñez, Milagros fue a la escuela primaria, cumplía con sus tareas y recibía contención de una familia amplia: 12 hermanos, primas, tías y una abuela presentes.

“A Milagros nunca la abandonaron”, repiten en su entorno.

Pero, en la adolescencia, la irrupción del “pipazo” –una mezcla de cocaína y otros químicos que circula en barrios empobrecidos– la arrastró fuera de ese esquema educativo que la contenía.

Mauricia le pidió en varias oportunidades que aceptara internarse. Lo mismo hicieron sus primas. “El contexto la arrastró y no hubo solución. Era buenísima, amaba su vida. Pero de repente cayó y nada la pudo sacar”, resumió una de ellas.

Edificio Gustavo I, de calle Buenos Aires 315, donde encontraron el cuerpo de una mujer en una pared. (Ramiro Pereyra / LaVoz)
Edificio Gustavo I, de calle Buenos Aires 315, donde encontraron el cuerpo de una mujer en una pared. (Ramiro Pereyra / LaVoz) (La Voz)

Pese a la adicción, su hijo era su “tesoro”. “Cuando estaba bien, era muy mamá. Lo cuidaba un montón. Lo tenía limpito, bien vestido. Siempre volvía a su casa para verlo”, recuerda su familia.

Ese niño, ahora huérfano, quedó bajo el cuidado de su abuela del corazón.

El vínculo con los hermanos Grasso

En el contexto de calle, Milagros habría conocido al expolicía Horacio y a Javier Grasso.

El primero, condenado en 2007 por el crimen de Facundo Novillo, cumplía prisión domiciliaria en el departamento de calle Buenos Aires, aunque con reiteradas violaciones a ese régimen.

Registros judiciales señalan al menos 190 salidas no autorizadas. Pese a las advertencias, siguió en libertad, hasta que a principios de julio de 2025 el juez revocó el beneficio y lo envió a Bouwer.

Pocas semanas después, el 5 de julio, albañiles que limpiaban su departamento encontraron un paquete macabro.

Había huesos humanos envueltos en mantas, atados con sogas y cubiertos con cal. Los albañiles habrían asegurado que los Grasso trataron de ocultar esa información.

Milagros Bastos fue encontrada sin vida dentro del ropero de Horacio Grasso en su departamento de Córdoba.
Milagros Bastos fue encontrada sin vida dentro del ropero de Horacio Grasso en su departamento de Córdoba. (Milagros Bastos fue encontrada sin vida dentro del ropero de Horacio Grasso en su departamento de Córdoba.)

Tras la confirmación mediante cotejo genético sobre la identidad de la presunta víctima, Horacio Grasso fue imputado por “homicidio agravado por violencia de género” y su hermano Javier, por “encubrimiento agravado”.

El caso investiga si se trató de un femicidio, aunque la autopsia se dificulta: sólo se recuperaron restos óseos, sin tejidos blandos.

La búsqueda y el peor final en el departamento de Horacio Grasso

La última vez que se vio a Milagros fue en agosto de 2024, en barrio Bajo Pueyrredón.

Allí se reunía con un grupo de adolescentes a consumir marihuana y “pipazo”, en las inmediaciones del playón deportivo que se encuentra ubicado a la vera del bulevar Eduardo Bulnes.

Su familia comenzó a buscarla de inmediato. En noviembre, formalizó la denuncia y comenzó a realizar publicaciones diarias en redes sociales, junto con pedidos de ayuda.

“No eran ausencias largas; por eso, cuando no apareció en ningún lado, supimos que algo malo pasaba”, dijo una de sus primas a este medio.

Horacio Grasso y Roberto Romero fueron condenados en 2009 por la muerte de Facundo Novillo, un niño que recibió un balazo en la cabeza en un enfrentamiento entre bandas de narcotraficantes.  (La Voz / Archivo)
Horacio Grasso y Roberto Romero fueron condenados en 2009 por la muerte de Facundo Novillo, un niño que recibió un balazo en la cabeza en un enfrentamiento entre bandas de narcotraficantes. (La Voz / Archivo) (La Voz)

El Ministerio Público Fiscal difundió un pedido de paradero con su descripción: pelo rojizo oscuro, ojos verdes, un piercing en la nariz, tatuajes de víbora y peces, y frases en el antebrazo.

El caso recaló en la fiscalía de Silvana Fernández, quien, cuando supo de la aparición de un cadáver en el edificio donde estaba preso Grasso, comenzó a solicitar datos sobre esa aparición.

Los “golpes” de los que Milagros no pudo reponerse

En su entorno no dudan en marcar un punto de inflexión en la vida de la joven mujer.

En 2022, Milagros sufrió un golpe devastador: el padre de su hijo se suicidó. Allí la chica cayó en una depresión que profundizó su consumo.

Fuentes barriales cuentan que en los últimos años dormía en ranchos improvisados o en obras abandonadas, y que pedía comida en negocios o asistía a comedores.

En la zona de barrio Pueyrredón, la habrían visto junto a Horacio Grasso. La fiscalía que investiga la aparición del cadáver en el placar, a cargo de José Bringas, investiga si existía un vínculo frecuente o si coincidían en lugares de consumo.

La hipótesis más fuerte es que Milagros asistía al departamento en busca de drogas y que allí fue atacada.

Horacio Grasso y Roberto Romero fueron condenados en 2009 por la muerte de Facundo Novillo, un niño que recibió un balazo en la cabeza en un enfrentamiento entre bandas de narcotraficantes.  (La Voz / Archivo)
Horacio Grasso y Roberto Romero fueron condenados en 2009 por la muerte de Facundo Novillo, un niño que recibió un balazo en la cabeza en un enfrentamiento entre bandas de narcotraficantes. (La Voz / Archivo) (La Voz)

El caso recuerda al de Brenda Torres, otra joven de 24 años, adicta al “pipazo” y en situación de calle, cuyo cuerpo fue desmembrado y descubierto semanas antes en distintos puntos de Córdoba.

Por este presunto crimen, están imputados por femicidio dos guardias de seguridad que vivían en un domicilio de barrio Chateau Carreras, franja norte de la Capital.

Ambas historias reflejan un patrón: mujeres jóvenes en extrema vulnerabilidad por el consumo problemático y la exclusión económica, que habrían sufrido la violencia machista letal.

El abogado Carlos Nayi, querellante en una causa previa contra Horacio Grasso por presunto abuso sexual, sostuvo: “Si se hubiera actuado a tiempo, hoy no estaríamos lamentando la muerte de esta joven”. Esa denuncia, de 2022, sigue sin imputación y fue hecha por una familiar directa del expolicía.

Indignación y dolor entre los familiares de Milagros

Para la familia, la noticia fue un mazazo. “Nunca nos imaginamos este final. Buscamos por todos lados, nos metimos en cada lugar donde alguien decía que la habían visto. Yo pensaba que la iba a encontrar y que iba a poder ayudarla a salir”, contó entre lágrimas otra de sus primas.

Edificio Gustavo I, de calle Buenos Aires 315, donde encontraron el cuerpo de una mujer en una pared. (Ramiro Pereyra / LaVoz)
Edificio Gustavo I, de calle Buenos Aires 315, donde encontraron el cuerpo de una mujer en una pared. (Ramiro Pereyra / LaVoz) (La Voz)

La bronca también apunta a la Justicia. “Grasso no tendría que haber estado en libertad. Queremos que no haya más Milagros. Queremos andar tranquilos por la calle”, dijo la misma fuente, y pidió que se ejecutara de inmediato la orden de detención contra Javier Grasso.

El fiscal Bringas dirige ahora una causa compleja: debe determinar la causa de muerte, la fecha y el contexto en que Milagros fue asesinada.

La falta de órganos dificulta ese análisis, pero se sabe que el cuerpo fue escondido en el placar hace tiempo.

No descartan que haya terceros implicados.

La sospecha es que el presunto femicidio habría ocurrido cuando Grasso aún estaba en prisión domiciliaria. Esto reaviva cuestionamientos sobre el control del beneficio y sobre la falta de reacción ante las reiteradas violaciones.