Danesa Carnero, una herida que 2010 no saldó
La niña fue asesinada en marzo. Primero señalaron a un adolescente del barrio, luego la causa giró hacia un ajuste de cuentas por droga.
Entre los varios asuntos pendientes de 2010, que aún se están investigando en las distintas fiscalías, hay un caso que aún está lejos de esclarecerse: el crimen de la pequeña Danesa Carnero. En la mañana del miércoles 17 de marzo de 2010, la niña fue hallada colgada en un descampado de barrio Müller, en la zona sudeste de la ciudad de Córdoba. Con una celeridad pocas veces vista, a las pocas horas de producido el asesinato, la Policía de Córdoba aseguraba que el crimen estaba esclarecido: al parecer, un adolescente de 14 años, apodado "Wally", habría confesado que el crimen cansado de que la niña le dijera "orejudo sucio".El fiscal que investigaba, Víctor Chiapero, adscribió a la hipótesis policial y remitió todo a la Justicia de Menores. Sin embargo, meses después, una jueza del mismo fuero, Susana Guastavino, resolvió que una fiscalía provincial investigara otras líneas que involucraban a personas mayores de edad y entre las que sobresalía una supuesta vinculación del crimen con la venta de drogas al menudeo, que hasta ese momento no habían sido indagadas.La causa, tras el apartamiento de Chiapero, recayó en manos del fiscal Raúl Garzón, quien le dio un impulso significativo a la pesquisa. Recabó distintos testimonios, muchos de los cuales apuntaron en dirección a la venta de estupefacientes en el sector. Todos estos dichos fueron girados al fiscal federal Enrique Senestrari.Entre estos testigos sobresalió una joven, con vínculos familiares con la pequeña muerta, que desde un principio declaró que la familia de Danesa había recibido amenazas relacionadas con la venta de drogas e incluso abonó la hipótesis de un supuesto "narcorrobo" que habría sufrido antes del crimen. Estos dichos, que la adolescente había declarado a horas del crimen de Danesa, fueron ratificados ante el fiscal Garzón.La madre de la niña muerta siempre negó haber comercializado droga. Complejo. En las últimas horas, asimismo, se incorporaron otros testimonios que contradijeron la hipótesis policial sobre la participación del niño "Wally", lo que hace aún más compleja la investigación, proceso que ha demandado intensas y largas horas de toma de declaraciones. Además, en septiembre un juez de control, Alejandro Spina Gómez, declaró nulo el testimonio de la madre de "Wally", que había sido agregado al expediente la misma noche del crimen, al ser indagada en la unidad judicial de Homicidios. El abogado defensor del niño, Aurelio García Elorrio, había pedido la anulación, sosteniendo que la mujer no sabía leer ni escribir. Al darle la razón, Spina Gómez argumentó que se habían violado "normas constitucionales concernientes a la regularidad y legalidad del proceso", según el escrito al que tuvo acceso este diario.El crimen también tuvo su costado político. En los primeros días de abril, el programa de televisión ADN emitió un informe en el que una vecina de barrio Müller acusaba a la ex diputada Liliana Juncos, asegurando que la madre de Danesa comercializaba droga en beneficio de la ex legisladora.Juncos, que acababa de asumir al frente de la Subdirección de Jurisdicción de Programas Especiales de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia, renunció al conocerse esta sospecha, aunque reiteró que ella no tenía ninguna relación con el narcotráfico y dijo estar "cansada" de que la acusaran "sin pruebas". "Les pido a los vecinos que me acusan que se presenten ante la Justicia, pero nunca lo hacen y prefieren ensuciarme a través de los medios", se quejó.Cuando se retome la actividad judicial, el fiscal Garzón tendrá el desafío de intentar esclarecer qué hubo realmente detrás de la muerte de esta niña que no alcanzó a cumplir los 4 años.

