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Cuatro asaltos en sólo cinco cuadras

Los vecinos de barrio Alto Verde denuncian una seguidilla de episodios delictivos contra viviendas en los últimos 21 días. Dos jubiladas fueron sometidas a brutales golpizas. No hay detenidos por ninguno de estos casos.

03 de mayo de 2014 a las 12:02 a. m.
Cuatro asaltos en sólo cinco cuadras

Alto Verde está jaqueado por la inseguridad. La seguidilla que enumeran los vecinos alarma: cuatro episodios delictivos contra vivienda particulares en sólo 21 días y en un radio de cinco cuadras. Asaltos y robos a la mañana, tarde y durante la oscuridad.

Y, además de señalar la falta de un patrullaje preventivo activo y constante, la denuncia también apunta a las fallas del alumbrado municipal, que sumerge a buena parte de este barrio de la zona noroeste de la ciudad de Córdoba en la negritud absoluta de la noche.

La seguidilla delictiva comenzó el jueves 10 de abril, a la mañana, cuando una vecina de calle en Manuel Quintana al 2400 fue víctima de un nuevo ardid. Mientras barría la vereda, a plena mañana, se acercó una joven, quien dijo ser la vecina del otro lado de la misma manzana. “Mi hijo tiró la pelota a su patio, ¿me la puede alcanzar?”, le pidió con amabilidad.

La jubilada, pese a no haberla visto antes, no sospechó nada raro. Ingresó en su casa, recorrió el patio, no encontró ninguna pelota y volvió para decirle que allí no había caído nada.

Sin embargo, apenas reabrió la puerta principal, un zapato de hombre le impidió volver a cerrarla. De un empujón la tiraron hacia atrás y en segundos quedó rodeada de tres delincuentes.

La golpearon con saña mientras le exigían que les diera dinero y otros objetos de valor.

Con cuchillos

Doce días después, el martes 22 de abril, los delincuentes atacaron con vehemencia a otra jubilada. El asalto se concretó durante la madrugada en una vivienda de calle Felipe de Albornoz al 2700.

Tras forzar una reja, los ladrones ingresaron por una ventana y sorprendieron a la mujer, que estaba sola ya que su marido aún no había regresado. Con un cuchillo la cortaron varias veces en las manos y brazos. Se llevaron dinero, cámaras fotográficas y otros electrodomésticos.

“La encontré desmayada en la cocina, la reincorporé y le di agua. Chorreaba sangre. Llamé a la Policía”, contó a la prensa durante aquella oportunidad su marido.

Pese a la gran difusión pública que tuvo el caso, las malas noticias continuaron rondando en esta parte de la ciudad, ubicada entre las avenidas Rafael Núñez, Los Granaderos y Rodríguez del Busto.

El lunes último, a las 3.30 de la madrugada, una mujer que dormía en su casa de Manuel Quintana al 2500, a pocos metros de la primera jubilada asaltada, sintió un ruido extraño en el patio.

Ante esto, gritó desde su pieza, al tiempo que tomaba el teléfono y llamaba a la Policía, que llegó rápido al lugar. Ante el alarido, los delincuentes, que intentaban forzar una abertura, escaparon corriendo y no alcanzaron a robar nada.

No fue el último caso. El miércoles, alrededor de las 15.30, otra vez los ladrones en la misma cuadra. Ahora, frente a la casa de la jubilada del primer asalto, también en Manuel Quintana al 2400.

Un adolescente llegaba a la casa cuando, al acercarse a la puerta, le pareció que había intrusos adentro. Llamó a su madre, que le dijo que se quedara afuera y avisara a la Policía.

Así lo hizo, pero cuando el patrullero llegó, los delincuentes ya habían escapado por los fondos.

Al igual que en los casos anteriores, los ladrones no fueron identificados y continúan libres.

Seguidilla delictiva

10/4. Una jubilada es engañada por una mujer, y tres delincuentes ingresan en su casa, a plena mañana. La golpean con rudeza y le llevan dinero y otros objetos de valor.

22/4. Durante la madrugada, cuatro ladrones fuerzan una reja y se meten en la casa de otra jubilada. Con cuchillos, la hieren en diferentes partes del cuerpo, y se terminan llevando distintos elementos, además de dinero. El marido encontró a la mujer desvanecida.

28/4. También durante la madrugada, una mujer que dormía se levantó sobresaltada al oír ruidos extraños en el patio. Gritó y llamó a la Policía, lo que puso en fuga a los ladrones que intentaban ingresar en su domicilio.

30/4. A la siesta, un adolescente que llegaba a su casa notó que había intrusos adentro. Llamó a la Policía y los ladrones escaparon por el fondo.