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Cuando la Justicia tiene las vendas en los pies

Motivos no le faltan a la ­sociedad para desconfiar de una Justicia que deja prescribir causas, tiene presos a inocentes, libera a corruptos, reacciona tarde y tiene tantos fiscales bajo jury.

16 de marzo de 2015 a las 12:01 a. m.
Cuando la Justicia tiene las vendas en los pies

Un puñado de horas ­pasaron desde que el cadáver desnudo de Andrea fue hallado de ca­sualidad, luego de que una rescatista se sentara a descansar y tocara su pie frío emergiendo bajo las piedras. Sucedió el viernes, en el cerro más tradicional de la ciudad turística más importante de Córdoba: Villa Carlos Paz. Y fue esa tarde, en esa montaña, cuando también se ­halló otro cadáver de carambola: el del fotógrafo Hernán Sánchez, desaparecido hace meses. De pronto, el espanto y el dolor se conjugaron en la suma de todos los miedos. Y del espanto y la bronca, cientos de personas salieron a las calles a reclamar justicia y la emprendieron contra la Policía, principalmen­te contra el fiscal Ricardo Mazzucchi, acusando a este de lento, entre otros agravios.Mazzucchi, tras analizar algunas pruebas y contradicciones, contraatacó. Y sin tener aún los resultados de la autopsia de Andrea y otros estudios técnicos y testimonios, detuvo a tres hombres: al viudo, por homicidio; a un amigo de este y a otro vecino, por encubrimiento.A su turno, el gobernador José Manuel de la Sota salió a respaldar a la Policía, le pegó por elevación a la Justicia y cometió el error de hablar de un "crimen pasional", cuando todavía no se sabe qué pasó con Andrea y utilizando un término peyorativo de otro siglo en materia de violencia de género.Paralelamente, el jefe de los fiscales, Alejandro Moyano, salió a bancar a Mazzucchi y, en ese marco de prisa, sostuvo que los femicidios en Córdoba estaban resueltos y bien encaminados. Parece haberse olvidado de que muchos casos están impunes, hay desaparecidas, no se sabe qué les pasó y, como si fuera poco, faltan juicios.La mesura quedó para otra oportunidad.O Mazzucchi demuestra que es un gran investigador que, en horas, resolvió una compleja trama y logra jus­tificar por qué no se buscó al fotógrafo, o quedará contra las cuerdas ante el descrédito de una sociedad ­hastiada de la mala Justicia cordobesa.El Poder Judicial está contra las cuerdas desde hace tiempo. Cuando no se deja libre a un inocente que estuvo preso por un año, se detiene a un ladrón de billetera y se deja suelto a un empresario corrupto; cuando no pres­cribe un caso, se lo cajonea; cuando no se demora en ordenar búsquedas o pericias, se las hace cuando ya se borraron pruebas y pisotearon escenas de crímenes; cuando no se reacciona a tiempo por un desaparecido, se manda un alerta tardío a los medios.¿No hubo ya marchas en Inriville por el mal y lento actuar en el caso Mariela Bortot? ¿No hubo reclamos en Canals por lo mal hecho con Eugenia Villafañe? ¿No se actuó lento en la causa de Paola Acosta, tirada en una alcantarilla? ¿O nos olvidamos de que su hija Martina fue rescatada de esa cloaca de casualidad por un vecino? ¿Qué decir de los funcionarios judiciales que, a pesar de las denuncias por violencia, dejan libres a golpeadores y acosadores?No hay que olvidar que en estos años varios fiscales, cabezas de investigación, fueron desplazados con graves cargos o se tuvieron que ir por la puerta chica. Aún está fresco el caso del exfiscal Gustavo Nievas, condenado por coimas; el de Roberto Matheu, destituido por un jury (y a la espera del juicio) por presunto cohecho. Otro que tiene una causa por presunta coima es el ya jubilado Luis Nazar. El fiscal de Marcos Juárez, Carlos Viramonte, será sometido en breve a jury por supuestamente dejar prescribir causas.La marcha en Villa Carlos Paz no es un reclamo de la nada. Es el hartazgo, uno más, de ciudadanos que ven cómo quienes tienen que hacer cumplir la ley, parecen mirar para otro lado, haciéndole un flaco favor a una Justicia lenta y desgastada que demuestra que muchas veces, más que tener vendas en los ojos, las tiene en las manos y los pies.