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Contrató a dos soldados para que asesinen a su exesposa

Con esa sospecha, un fiscal detuvo a dos militares en Campo de Mayo. La víctima es una peluquera que fue muerta a balazos. El exmarido de la mujer, suboficial del Ejército, ya se encontraba detenido desde el año pasado.

11 de julio de 2016 a las 12:01 a. m.
Agencia Télam
Contrató a dos soldados para que asesinen a su exesposa
Víctima. Liliana Gotardo tenía 51 años. En octubre de 2015, fue asesinada de cuatro tiros tras cerrar su peluquería. Los atacantes fueron dos. (Télam)

Dos soldados fueron detenidos, uno en la puerta de la guarnición militar de Campo de Mayo y otro en el partido de Merlo, acusados del crimen de una peluquera ­asesinada a balazos desde una moto, en octubre último en la ­localidad de San Miguel, pre­suntamente por orden de su exmarido, informaron fuentes ­judiciales.Las fuentes revelaron que uno de los sospechosos, de 20 años, es sindicado como quien disparó contra la víctima, Liliana Gotardo (51), mientras que al otro, de 22, se lo considera autor de las tareas de inteligencia para concretar el femicidio.Con estas capturas, suman tres los detenidos por el caso, ya que a pocas horas de ocurrido el crimen fue apresado como presunto autor intelectual el exmarido de Gotardo, Rodolfo Maguna (46), quien era suboficial principal en la Agrupación Aviación de Ejército 601, en Campo de Mayo.De acuerdo con la investigación del fiscal de Malvinas Argentinas, Ricardo Romero, Maguna –que mantenía una relación conflictiva con su exmujer– contrató a los dos soldados para matarla y a cambio de ello les pagó una suma no precisada de dinero.Los soldados eran sus subordinados en los talleres de Campo de Mayo y hay testigos que presenciaron una reunión entre los tres en la localidad de San Miguel para aparentemente planificar el crimen, dijo una fuente de la investigación. Tras ruedas de reconocimiento con una decena de testigos del femicidio, algunos de ellos identificaron a los detenidos: a uno lo señalaron como el que había disparado contra Liliana y al otro como quien había estado en la zona merodeando días antes del hecho, aunque no habría sido el que manejaba la moto.Los soldados se negaron a declarar y quedaron imputados como coautor y partícipe secundario de "homicidio agravado por precio o promesa remuneratoria, por el vínculo y femicidio", el mismo delito por el que cumple prisión preventiva el exmarido y que fue confirmado por la Cámara de Apelaciones.

El drama

El hecho ocurrió el 22 de octubre del año pasado a las 19, en Paunero al 1700 de San Miguel, cuando la ví­ctima, oriunda de Corrientes, cerró su peluquerí­­a “Carily”, y junto a una empleada, cruzó la calle para abrir el portón de un garaje donde habitualmente guardaba su camioneta.

De acuerdo al relato de la testigo, mientras la mujer se hallaba de espaldas, apareció un hombre armado y a cara descubierta.

En ese momento, el agresor la dio vuelta para corroborar que se tratase de ella y, sin mediar ­palabra, le disparó cuatro balazos a menos de 50 centí­metros con una pistola calibre 9 milí­metros, luego de lo cual corrió hacia la esquina y se subió a una moto en la cual lo esperaba un cómplice, con el que huyó.

Una cámara municipal ubicada en la esquina de Paunero y Tribulato registró el momento en que Liliana y su empleada cruzaron la calle, y a los pocos segundos la reacción de los vecinos ante la seguidilla de disparos y la fuga del asesino, que llevaba puesta una mochila.

La mujer malherida fue trasladada de inmediato al hospital Larcade, pero murió poco después como consecuencia de las heridas.

Agresiones y amenazas

Tras el homicidio, se determinó que Gotardo se habí­a separado hací­­a dos meses de su marido y que semanas atrás había hecho una exposición civil para dejar constancia de esto, aunque no hizo una denuncia formal por malos tratos.

Los familiares y amigos de la ví­­ctima declararon que la mujer­ sufrí­­a reiteradas agresiones fí­si­cas y amenazas debido a los celos del exesposo, quien pese a que ya tenía otra pareja la controlaba de manera permanente, incluso con un GPS que le permití­a escuchar sus conversaciones.

Por eso, se convirtió en el principal sospechoso y tras el femicidio fue detenido en el hospital cuando concurrió a ver a su exesposa, que ya había fallecido.

La hipótesis principal que se maneja es que el crimen estuvo vinculado a la conflictiva separación que vení­a manteniendo el matrimonio y por la cual ya habí­an consultado a abogados para iniciar el divorcio luego de 25 años juntos.

Los dos soldados fueron detenidos en las últimas horas. En el marco de la investigación se secuestraron dos motos, teléfonos y computadoras que serán sometidos a distintas pericias.

No se descartan nuevas detenciones por la causa.

Llamadas y filmaciones

El fiscal cuenta con varias pruebas en contra de los sospechosos. Por caso, comunicaciones entre ellos y rastreo de los teléfonos. Además, se sumaron como pruebas imágenes de las cámaras de seguridad del municipio.