Condenado a 22 años de prisión por tres crueles asaltos
Integraba una banda que actuaba sádicamente contra las familias de las casas que robaba. Dos cómplices aún esperan juicio.
La Cámara 1ª del Crimen condenó ayer a Cristian Alberto Díaz a 22 años de prisión al hallarlo culpable de tres asaltos domiciliarios en los que trató con suma crueldad a los miembros de las familias víctimas para tratar de conseguir más dinero. Con una foja de antecedentes penales preocupante, como ser miembro de la banda del "Porteño" Luzi que secuestró una mujer en San Juan, a Díaz aún le falta unificar aquella condena en la Justicia federal a 10 años de prisión, con otra de la Cámara 8ª del Crimen provincial y la de ayer.El severo monto de pena impuesto por la jueza Susana Beatriz Cordi Moreno es superior a lo requerido por el fiscal de Cámara Marcelo Novillo Corvalán, quien había solicitado 18 años de prisión.Díaz, junto a otros cómplices estaba acusado de protagonizar tres asaltos domiciliarios, utilizando la modalidad de entrar cuando los propietarios ingresaban con su vehículo al garaje, en noviembre de 2010 y abril y diciembre de 2011. Amenazas y torturas Según la instrucción practicada por el fiscal Rubén Caro, en uno de esos asaltos mojaron con agua a una de sus víctimas –un abuelo– y amagaron electrocutarlo con un velador si no confesaba dónde estaba el dinero. En otro, tras golpear salvajemente al padre de familia, lo llevaron en un auto con su mujer y sus cuatro hijos hasta un descampado. Allí, exigieron a la pareja que confesara dónde había más dinero, apuntando a sus cabezas y ante la mirada de los niños.Además de Díaz, aún deben ser juzgados dos supuestos cómplices Germán Javier Gigena, alias "Gato Negro", y Martín Darío Tulián (o Carlos Sebastián Nieto, según el caso). En todos los asaltos los miembros de la banda se llevaron jugosos botines, especialmente fuertes sumas de dinero, pese a lo cual insistían en golpear salvajemente a sus víctimas y someterlas a tratos denigrantes.Lo que no pudo determinarse en el juicio es cómo lograban manejar muy buenos datos respecto de sumas dinerarias que las víctimas guardaban en su casa en el momento del atraco.

