Combatimos la inseguridad
Combatimos la inseguridad cada vez con mayores recursos.
Combatimos la inseguridad cada vez con mayores recursos. En Córdoba se ha duplicado la cantidad de efectivos policiales en una década, se aumentó la cantidad de móviles, se patrulla con un helicóptero muy bien equipado y se instrumentaron medidas de control con cámaras y sistemas de vanguardia.
En ese mismo lapso de tiempo se ha cuadriplicado la cantidad de personas que residen en barrios cerrados, mientras que en los “abiertos” es cada vez más notoria la presencia de guardias, rondines o sistemas comunitarios de protección. En el plano individual, cada vez hay más y mejores alarmas, domiciliarias y vehiculares; cada vez hay más y mejores rejas, puertas blindadas, vallas electrificadas, botones antipánico, etcétera.
En los bancos ya no se puede hablar por celular ni ver qué están haciendo los cajeros, si es que algo están haciendo cuando la cola crece y no se mueve. Nos depositan el sueldo en esas entidades para no movilizar efectivo. Pagamos el colectivo con tarjetas personales intransferibles para que no nos roben y no asalten a los colectiveros… Combatimos la inseguridad, cada día, a toda hora. En ello se nos van cada vez más recursos y desvelos, estatales y privados. Como resultado lógico de semejante inversión, deberíamos estar cada día más seguros, pero no es así. La escalada de la inseguridad no se detiene y ahora viene acompañada de un crecimiento de la violencia. Muchos asaltos ahora son acompañados de golpizas y torturas. No son pocos los que llegan a lo peor. Sólo en lo que va del año, murieron 13 personas en ocasión de robo, siete víctimas y seis asaltantes. Además, ahora ya no alcanza con que los delincuentes estén detenidos para evitar que cometan delitos. Desde la cárcel algunos de ellos han ganado hasta $ 200 mil pesos en un mes con estafas y secuestros virtuales.Si cada vez invertimos más para estar más seguros y, como contrapartida, cada vez estamos menos seguros, algo estamos haciendo mal. Atacamos los síntomas, pero no aquello que genera el mal. Cambio la afirmación por una pregunta: ¿Combatimos la inseguridad?

