Ciudades frágiles
Las urbes que se tornan peligrosas terminan por ser ciudades débiles.
La violencia aumenta en aquellas ciudades en las que el contrato social se ha resquebrajado. Las urbes que se tornan peligrosas terminan siendo ciudades débiles, según apuntan los especialistas en violencia social. Hace pocas semanas, una asociación civil mejicana, el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, divulgó por cuarto año consecutivo el ranking de las ciudades más violentas del mundo. O sea, aquellas que tienen la democracia debilitada. De acuerdo con esta estadística, encabezada por la ciudad hondureña de San Pedro Sula, con una tasa de 171,20 homicidios por cada 100 mil habitantes, el 70 por ciento de las urbes más violentas está ubicado en América latina y el Caribe. También aparecen tres ciudades de Estados Unidos.Conviene aclarar, en este punto, que se mide la violencia diaria y no aquella producida en contexto de guerras o conmoción extraordinaria. Por ello, el relevamiento deja afuera a países como Siria o Irak.A través de este ranking, es posible medir cuáles son los modelos de ciudades que han logrado reducir, de manera significativa, sus altos niveles de violencia.Aunque continúan entre las peores 50, Medellín y Río de Janeiro hoy son dos modelos para tener en cuenta. Es un proceso extendido a través de los años, que incorporó una mirada policial más enfocada en la comunidad que en el delito, iniciativa que fue acompañada por una fuerte inversión en accesibilidad urbana.Dentro de este contexto mundial, Argentina muestra niveles "tolerables" de violencia.Aunque no fue incluida, tal vez por la ausencia de estadísticas oficiales, sólo la ciudad de Santa Fe estaría hoy dentro de este nefasto grupo de las 50 urbes más violentas, con una tasa de 30 asesinatos cada 100 mil habitantes.Córdoba, en esta comparación, y pese a los números en rojo de enero, está muy lejos aún. La tasa de homicidios de toda la provincia en 2014 fue de 4,30 casos cada 100 mil habitantes. En la ciudad de Córdoba, fue de 6,4 casos cada 100 mil habitantes.El año pasado, Rosario tuvo una tasa de 20,8, que disminuyó respecto de 2013. En la provincia de Buenos Aires, la cifra llegó a 7,6, mientras que en la Capital Federal fue de 6,08. En Tucumán, la tasa se ubicó en 7,8; en Mar del Plata, 11, y en Mendoza, 14,3.Estas cifras permiten medir en un contexto más amplio las malas noticias de todos los días. Pero tampoco terminan por explicar el fenómeno en sí mismo. Esto porque mientras varias ciudades trabajan de manera multidisciplinaria para intentar poner coto a las agresiones más letales, en otras, como Córdoba, la estadística no muestra signos de comenzar a disminuir, sino todo lo contrario.

