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Choferes presos por matar a presunto ladrón

Los dos colectiveros santafesinos están acusados, en principio, de haberse excedido al resistir un robo de delincuentes en Ampliación Empalme. Uno de los supuestos asaltantes murió tras recibir un tiro en la cabeza.

04 de febrero de 2012 a las 12:01 a. m.
Choferes presos por matar a presunto ladrón
El joven que murió fue abandonado en el Hospital San Roque (La Voz).

Un joven de 20 años murió el pasado miércoles en el Hospital San Roque, de la ciudad de Córdoba, tras haber recibido un balazo en la cabeza. Al comienzo, el caso se mostró confuso para los detectives. Sin embargo, en las últimas horas la investigación avanzó y ahora todo se orienta a que el muchacho habría integrado una barra de ladrones que intentó asaltar a dos choferes de colectivos de larga distancia en barrio Ampliación Empalme. La patota habría intentado robarles celulares y dinero. En las últimas horas, dos colectiveros santafesinos, que trabajan para la empresa General Urquiza, fueron detenidos como supuestos autores de la muerte del joven. Se sospecha que ambos trabajadores del volante resistieron el asalto y le terminaron pegando un tiro en la sien al presunto ladrón. Lo que no está claro es con qué arma dispararon: si fue con un revólver que uno de ellos portaba entre sus ropas o si era de uno de los delincuentes.Ambos colectiveros fueron imputados por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, según confirmó ayer a La Voz del Interior la fiscal Adriana Abad. Mientras tanto, varias brigadas del Departamento Homicidios de la Policía están tras los pasos de los presuntos cómplices de la tentativa del asalto. Ayer hubo allanamientos, pero no se encontró arma alguna ni hubo capturas.El joven fallecido es Héctor Emanuel González (20). El muchacho, quien aparentemente vivía en Empalme, tenía antecedentes por delitos contra la propiedad, informó la Policía. Abandonado en un hospital. Eran casi las 4 de la madrugada del martes 31 de enero último, cuando un joven agonizante ingresó a la guardia del Nuevo Hospital San Roque, en la Bajada Pucará. Su estado era desesperante: tenía un balazo en la cabeza y yacía inconsciente. "Lo dejaron abandonado. Alguien lo llevó al hospital, lo dejó y se mandó a mudar", confió un vocero con acceso a la causa.El plomo del proyectil le había quedado alojado a la altura de la nuca. A las pocas horas, se diagnosticó la muerte cerebral. El miércoles, su corazón dejó de latir finalmente.El caso recayó en manos de los sabuesos de Homicidios. Conocedores de esta clase de casos y una vez que determinaron quién era el fallecido, los detectives fueron derecho a hablar con los familiares de González. Bastó que les dijeran cómo lo habían dejado prácticamente muerto y abandonado en el hospital, para que sus familiares comenzaran a contar cómo habían sido las últimas horas del joven, con quién había salido, qué iban a hacer y adónde habían ido.Un dato fue llevando a otro. Y esa otra información condujo a otra. Así, los policías fueron rearmando un complejo rompecabezas sobre lo sucedido.Para detener a los choferes (de 45 y 53 años), los policías tuvieron que esperar que ellos retornaran de un viaje. ¿Y qué pasó? La tesis es que el muchacho y otros tres jóvenes (dos de ellos menores de edad) habrían ido en dos motos a cometer un asalto a un taller y depósito de colectivos en calles Corrientes y Soto, en Ampliación Empalme.

En el camino, se habrían topado con los dos choferes, que llevaban uniforme de su empresa. Hubo un intento de robo, apareció un arma y hubo un disparo. Qué “fierro” se usó, quién lo portaba y dónde quedó son preguntas sin respuestas.

Semejanza

Robo, resistencia y muerte. El caso de barrio Ampliación Empalme tiene gran semejanza con otro episodio sucedido el 5 de enero en Jesús María. Aquella madrugada, varios ladrones entraron a robar a la casa de un gendarme, quien resistió el asalto a balazos. Uno de los asaltantes resultó gravemente herido. Alguien cercano lo trasladó al Hospital de Urgencias, donde murió. El gendarme fue imputado, pero no detenido.