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Carta de la hija de Mónica Torres

El texto completo del recuerdo de Mónica.

27 de abril de 2016 a las 12:01 a. m.
Carta de la hija de Mónica Torres

"Me llamo Wanda. Tengo 23 años. Soy la hija menor de Mónica Miriam Torres. No soy muy conocida porque nunca me gustó hablar de ella frente a los medios.

Hoy siento que es necesario hacerlo. Siento que debo aclarar algunas cosas que se dicen y que no es así. Y como herede su personalidad, no puedo quedarme callada.

Quiero informarles a todos que mi mamá es una heroína para mí. Es una mujer con una valentía tremenda. Mucho más grande que la de algunos hombres. Nunca se arrepintió de nada. No tenía por qué hacerlo. Siempre nos inculcó a hacer lo correcto y lo hizo dándonos el ejemplo.

Cansada de acompañarla muchas noches a hacer denuncias en la comisaría acerca de las cosas que pasaban y sin obtener ninguna respuesta.

Cansada de ver que la policía que patrullaba (cuando se dignaban a hacerlo) hacía sonar la sirena cada vez que veía a los choros "pesados" parados en la esquina imponiendo "ley".

Cansada de tener que presenciar tanto ella como nosotros el hecho de que la venta de droga fuera tan normal y que chicos de mi edad se daban todo el día y vivían dados vuelta ocasionando todo tipo de daño al que fuera.

A la vecina que ella ayudó cuando le robaban, cuando una Navidad un delincuente nos destruye el frente de nuestra casa estampando el auto.

De ver que me gatillaron y la bala no salió.

De ver a uno de sus perros ahorcado.

Ella solo quería Justicia. Una Justicia que nunca llegó. Una Justicia que lamentablemente en este lugar no sirve. Que solo funciona a favor del maleante y en contra del ciudadano común.

No digan que murió por el estrés y el mal trago que le ocasionaron esos delincuentes.

Sí, dejó su casa y hogar con nosotros a cuestas. No recibimos ayuda del Gobierno. Ni casa. Ni subsidio. Lo único que el Gobierno hizo fue poner una pantalla de que nos ayudaba cuando en verdad era un circo.

Alquiló una casita con mi hermano. Y sí, malvendió su casa donde estaban todos nuestros recuerdos, las paredes marcadas con dibujos, la cocina llena de recuerdos.

Pero vivíamos en una bomba de tiempo con custodia y encerrados como si nosotros hubiéramos hecho algo mal.

Rescatando siempre que la gente que nos cuidó en ese momento tuvo una actitud intachable. Y me refiero al cuerpo de Protección de Testigos y el Cuerpo de Guardia de Infantería que aun cuando ella se había ido a vivir al campo ellos mantenían el contacto. Eso nos recuerda que no todos los uniformados son iguales.

Y puedo afirmar que pasó sus últimos años de vida haciendo lo que más le gustaba: sus animales y sus plantas. Dedicó tantos años de su vida a estar atrás de una ventana todas las noches esperando que alguien viniera a apedrearnos o a agredir nuestra casa de alguna forma que lo mínimo que merecía era eso. Dedicarse a lo que más le gustaba.

El que la haya conocido sabe cómo era Mónica. Mi vieja. Mi vida. El pedazo de mi corazón que se me fue. Una mujer incomparable, una personalidad tan transparente que enamoraba. Una sinceridad que posiblemente te afectaba. Pero así era ella.

Recuérdenla bien. Como era de verdad. No como la pobre mujer que murió del estrés y el calvario que le ocasionaron unos malvivientes.

Porque créanme, nosotros la acompañamos en esa pesadilla que ella también vivía.

Pero ella nos demostró que con garra y una fortaleza tremenda se puede llegar mucho más lejos que con un arma y una bolsita de merca. Y prefiero quedarme toda la vida con eso. Sabiendo que la van a reconocer por lo que fue y no teniéndole lastima o compasión. Ella odiaba eso. Ella siempre estaba con la frente en alto. Así como lo estamos nosotros y todas las personas que la han conocido.

Quédense con la imagen heroica. Ella fue una mujer fuerte y correcta. Capaz que sí, nos da bronca ver que el Gobierno en el que estamos habla del narco y todo como si fuera algo normal.

Nos da bronca ver que en la mayoría de los barrios la merca maneja todo.

Y la Policía mira para otro lado. Pero ella nos enseñó que es preferible quedarse con la conciencia tranquila de haber hecho lo correcto y no de ser uno de las tantas personas que saben lo que pasa y sin embargo se queda callado esperando un milagro del cielo. Ella no era así".