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Aún no se conoce qué ingirió el preso femicida de Villa María

El fiscal aguarda los resultados toxicológicos para conocer con qué sustancia se quitó la vida el hombre que mató a su pareja en la cárcel. Esto dará pistas sobre si fue un crimen premeditado. Solicitan que se investigue una presunta responsabilidad del Servicio Penitenciario. Femicida asesinó a su pareja en la cárcel

26 de enero de 2017 a las 12:51 a. m.
Redacción La Voz
Aún no se conoce qué ingirió el preso femicida de Villa María
Escenario. El ataque mortal y el suicidio posterior se produjeron en la celda 3 del pabellón 2. (La Voz / Archivo)

El femicidio de María Luján Aguilera (34), ocurrido hace 11 días en el interior de una celda del Establecimiento Penitenciario N° 5 de Villa María tiene aún una incógnita: qué consumió el asesino para suicidarse.

El fiscal de feria de esa ciudad, Francisco Márquez, indicó que Franco Arsenio Benítez (35) murió por un shock cardiogénico irreversible por intoxicación.

“Ha tomado alguna sustancia que puede haber sido ingresada de manera ilegal al lugar, como cocaína o veneno, o también podría ser algo legal, como detergente o medicamentos”, explicó el funcionario judicial.

En letrado informó que se espera que en los próximos días se obtengan los resultados del peritaje para así poder tener certezas sobre qué provocó la muerte de Benítez.

Este punto permitirá advertir, por ejemplo, si se trató de un crimen planificado o si el homicida tomó algo que encontró de casualidad en ese momento.

“Todo fue remitido a Química Legal de la Policía Judicial de la ciudad de Córdoba, pero todavía no tenemos los resultados. Creemos que antes del fin de semana va a haber una conclusión”, añadió el fiscal.

Con respecto a cómo fue asesinada María Luján, Márquez aclaró que desde las primeras horas se descartó el uso de arma blanca, y poco después se estableció que no se había utilizado objeto alguno para darle muerte.

“La mujer murió de asfixia por sofocación. Luego de reiterados golpes tanto en el pómulo como la cabeza, el preso le tapó la nariz y la boca hasta provocarle la muerte”, explicó.

Ambos cuerpos desnudos fueron encontrados después de las 19.30 de ese domingo en el suelo de la celda 3 del pabellón 2.

Él tenía algunos rasguños, propios de la defensa que intentó realizar la mujer para salvar su vida.

Nadie escuchó nada.

Varios de los testigos consultados resaltaron que Benítez era muy celoso de su pareja, que solía visitarlo con frecuencia.

Él purgaba una pena de prisión perpetua por los crímenes de una pareja anterior, Sandra Patiño (21), y de su beba Selene Desiree, (3 meses), ocurridos en 2003 en la población de Villa General Belgrano.

Desde la investigación sostuvieron que por el momento no tienen ningún indicio que los lleve a pensar en el asesinato de María Luján como un femicidio premeditado.

Con respecto al accionar de los funcionarios del Servicio Penitenciario, quienes recién se percataron de lo sucedido al finalizar el horario de visita, momento en que la mujer no salía de la celda, por el momento no se ha tomado ninguna resolución.

“Los antecedentes, los informes sobre lo sucedido se han girado al Tribunal de Conducta Policial y Penitenciaria, el que deberá expedirse sobre qué decisiones tomar, por el momento no hubo ninguna persona desafectada ni sancionada”, remarcaron desde el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

Fuentes de esa repartición confirmaron que “si bien no era una visita higiénica, el preso que compartía la celda con Benítez había abandonado su lugar para permitir intimidad”, una práctica que consideran común.

Visitas a presos violentos

Luego de este femicidio, y por la cercanía temporal –menos de un mes– con otros dos casos similares ocurridos en cárceles de Salta y Tucumán, el régimen de visitas a presos con antecedentes de este tipo fue puesto en debate.

El fiscal Márquez remarcó que la visita a cualquier preso no sólo que es un derecho, sino una parte fundamental de la reinserción social que debería ser objetivo de la prisión, ya que busca fortalecer el vínculo con las personas que ante la libertad formarán su entorno.

“Que se pida la supresión de visitas es lo anormal, algunos pretenden que el preso pase su condena encerrado en un calabozo. Con la idea de resocialización, no se puede mantener aislado al condenado”, concluyó.

La negación total de visitas para presos con antecedentes de violencia de género es la más extrema de las medidas preventivas que se plantean.

“Algunas organizaciones piden suprimir las visitas a femicidas, para nosotros eso es no comprender a la mujer que realmente está enamorada, que tiene sentimientos por esa persona, entonces pedimos capacitación en violencia y perspectiva de género de los funcionarios y agentes, y una política a largo plazo para tratar a estos reclusos”, mencionó Betiana Cabrera Fasolis, de la organización Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLa).

“Hemos solicitado que a estos presos se les haga un peritaje para saber si pueden recibir visitas. Nosotros no estamos diciendo que un femicida no puede ser visitado, sino que hasta que no haya un programa a largo plazo, se sepa si es seguro que quede solo con su pareja o familiares de esta”, agregó.

Con respecto al caso puntual de Villa María, MuMaLa reclamó el apartamiento de las autoridades para realizar la investigación pertinente.

“Para evitar estas muertes y permitir que el recluso siga teniendo visitas se requiere un protocolo con medidas de precaución y seguimiento psicoterapéutica. Son procesos de muchos años, pero que han arrojado buenos resultados”, concluyó.

Niños sin madre

Cinco hijos. La joven asesinada vivía con uno de los pequeños. María Luján Aguilera (34) tenía cinco hijos. Sólo el más pequeño vivía con ella (sería hijo de Benítez), ya que los otros cuatro habían sido relocalizados en casas de familiares, según lo dispuso un juez de Menores. La joven era oriunda de Buenos Aires, pero hacía unos años se había mudado a un domicilio de barrio Felipe Botta, de la ciudad de Villa María. A Benítez lo había conocido cuando acompañó a una amiga a visitar a otro preso.