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Apuñaló a su mujer, pero quedó libre

Los jueces entendieron que Carlos Alberto Molina actuó en estado de emoción violenta. Él dijo que en la discusión previa, ella le espetó que no sabía hacer el amor y que disfrutaba con otro hombre.

09 de junio de 2012 a las 12:01 a. m.
Apuñaló a su mujer, pero quedó libre
El relato del acusado fue aceptado por todas las instancias de la investigación, pese a que no hubo testigos (Pedro Castillo / La Voz).

Mató a su mujer de 10 puñaladas y, sin embargo, seguirá libre. La historia del crimen de Elsa Susana Cano tiene como final que su concubino Carlos Alberto Molina, que la asesinó, actuó en estado de emoción violenta, como lo entendieron los jueces de la Cámara 6ª del Crimen en el veredicto en el que resultó condenado a tres años de prisión, pero en suspenso. El violento femicidio se produjo el 17 de julio de 2007, en una casa de barrio Villa El Quemadero, en la ciudad de Córdoba. Hasta allí llegó Cano, después de algunos días de estar ausente. Lo que podría haber sido un intento de reconciliación por parte de Molina, terminó en una violenta ruptura. Según su relato, ella le dijo que había perdido 13 años de su vida por esa convivencia y que estaba volviendo a ver a su anterior pareja. Además, le aseguró que no gozaba sexualmente con él, que consideraba que no sabía hacerle el amor a una mujer y que ella fingía durante esos encuentros. En cambio, le dijo que era su amante quien le "sacaba las ganas". Claro que no hubo testigos de este supuesto diálogo. Luego de la discusión, él la tomó de un brazo y la llevó al patio de la casa que hasta días antes habían compartido con sus cuatro hijos. Allí, con una cuchilla de cocina de 25 centímetros de hoja, Molina le asestó a Cano unas 10 puñaladas en diversas partes del cuerpo, especialmente en tórax y abdomen. La mujer alcanzó a caminar hasta la casa de sus padres, donde cayó desangrada.Él huyó hacia la avenida de Circunvalación, donde habría intentado cortarse las venas y tirarse abajo de un camión. La Policía, alertada por vecinos, logró ubicarlo rápidamente. Emoción violenta. Una vez detenido, Molina aseguró que no recordaba lo sucedido, más allá del momento en que tomó la cuchilla. Luego de esta sentencia, continuará libre, de la misma manera en que llegó a este juicio. De esta forma, se impuso la versión que él mismo contó durante la instrucción, luego de abstenerse y finalmente acceder a la indagatoria. Dos fiscales de Instrucción, Marcelo Hidalgo y María Antonia de la Rúa, avalaron el homicidio en estado de emoción violenta, una figura con pena atenuada respecto del homicidio simple.Esa probabilidad de la investigación, lejos de rebatirse, se vio confirmada por los jueces Alberto Crucella (presidente), Daniel Ottonello y Julio Guerrero Marín, quienes además impusieron una pena de tres años de ejecución condicional, en coincidencia con lo solicitado por la fiscal María Inés Ferreyra.Como corolario del debate oral, se ventiló que algunos testigos habrían sufrido amenazas de allegados a la víctima. Así lo confirmaron fuentes de la Cámara que indicaron que, tras conocerse la sentencia, fue incendiado el automóvil de una de las personas que declaró en el debate oral. A raíz de esto, se ordenó custodia en el domicilio de los testigos.