"Apuñalaron a mi hija, la violaron y la obligaron a tener un hijo"
En el segundo día de declaración, Susana Trimarco reconstruyó, a partir de los relatos de jóvenes que ella rescató de prostíbulos, cómo operan estas bandas y qué pasó con su hija tras el secuestro. Enviado especial.
"Así, chiquita como soy, les voy a hacer frente. Esto no es un juego para ver quién gana y quién pierde; acá estamos para que aparezca 'Marita'", había advertido el miércoles Susana Trimarco, al declarar por primera vez en el histórico juicio que se ventila por la desaparición de su hija, María de los Ángeles "Marita" Verón. Y ayer, cuando volvió a sentarse en el estrado para continuar el relato de un calvario que ya lleva casi 10 años, la mujer ícono de la lucha contra la esclavización de mujeres volvió a mostrarse enorme.Otra vez habló por más de tres horas, sólo interrumpida por 20 minutos de descanso. Antes y después, les enseñó a todos los presentes cómo operaban (y lo continúan haciendo, remarcó) las bandas de trata de personas. Con voz firme, segura, en medio de un silencio digno para escuchar todo lo que tenía para decir, Trimarco fue contando, a partir de los casos de más de 10 chicas que rescató en los primeros meses de su búsqueda de "Marita", allá por 2002 y 2003, por qué ella, una mujer que se había dedicado a dar lo mejor a sus hijas, debió descender al submundo de la noche, de la prostitución y la droga, aprender de mafias y descubrir a sus poderosos cómplices.Porque otra vez, como lo hizo el miércoles, ayer también volvió a machacar sobre el gobernador en aquel tiempo, Julio Miranda, el secretario fiscal Ernes Baaclini, que poco hizo para encauzar la causa, y en cómo toda la investigación se fue armando con base en lo que ella, su marido Daniel (fallecido en 2010) y el comisario Jorge Tobar (amigo de la familia) lograron develar por su cuenta.Arrancó contando de un testigo que le dijo que él había visto cuando a "Marita" la subían en un remise "Cinco Estrellas", propiedad de Rubén "la Chancha" Ale y María Jesús Rivero (imputada). Le dio detalles, pero dijo tener mucho miedo para declarar (al igual que otra vecina que también vio el secuestro). Este hombre, cuando Trimarco y el comisario Tobar lo fueron a buscar al conventillo donde vivía, había desaparecido. Luego, Trimarco empezó a desmenuzar una a una historias impactantes, anudadas entre sí por haber ocurrido en los prostíbulos de La Rioja propiedad de Irma Lidia "Liliana" Medina y sus hijos Gonzalo Gómez y José Fernando "Chenga" Gómez, todos hoy imputados, y haber tenido a "Marita" como referencia en común. "Por favor, no me dejes". El primer caso que recordó fue el rescate de una joven de Río Cuarto, que fue hallada en un procedimiento, en el que Trimarco participó, entre 2002 y 2003 en el prostíbulo "El Candil". Los efectivos encontraron a tres menores y a esta joven (Trimarco dio los nombres de cada una de las testigos a las que hizo referencia, mujeres que también deben declarar en el juicio; al ser víctimas de trata, en esta nota se resguardan sus identidades), pero como era mayor de 18 años no la quisieron llevar. Entonces, la joven miró a Trimarco y le imploró: "Por favor, no me dejes, porque la misma Policía me va a entregar a estos delincuentes". La madre de "Marita" no sabía aún que a partir de ese momento iba a empezar a descubrir el horror y, al mismo tiempo, iba a empezar a construir una lucha en la que logró rescatar a más de 200 chicas, que la Justicia empezara a aprender qué es la trata de personas y que se sancionara una nueva ley sobre este delito. Pero, sobre todo, en ese momento comenzaba a mostrar a la sociedad un flagelo que pocos querían ver."La llevé a casa –recordó– para que se bañara, le di ropa porque no tenía nada, estaba golpeada en un ojo y en la cadera y lloraba mucho". Al otro día, un poco más calmada, esta joven empezó a descubrirle el submundo de la trata a Trimarco."Estuvo encerrada, el 'Chenga' Gómez le pegaba porque ella se quería ir, aunque ya había pagado la 'deuda' le generaban nuevas multas, un encargado le dio un beso a propósito frente a Gómez y ahí nomás le dijeron que debía tres mil pesos más", resumió.Las "deudas", en la jerga de los traficantes de mujeres, consiste, en síntesis, en generarles una serie de gastos (pasajes, comida, alojamiento, vestimenta, multas...) para continuar explotándolas sexualmente. En términos generales, los proxenetas les dicen que cuando terminen de "pagar" las van a dejar libres, pero en la práctica eso no ocurre porque les van creando más multas y nuevas "deudas" de manera cíclica.Y siguió Trimarco: "Esta chica tenía mucho miedo, decía que la Medina hacía ritos satánicos. Ahí habló con 'Marita', que también la habían llevado a ese lugar. Mi hija le dijo que no le creyera, que ella había ido a un colegio religioso en Tucumán y esos ritos no existían".La joven rescatada le describió en ese momento cómo estaba vestida "Marita", la misma ropa con la que salió la mañana en que fue secuestrada. Y remarcó un detalle en las zapatillas que sólo Trimarco sabía, ya que ella las había llevado para que arreglaran una punta."Cuando me dijo cómo estaba vestida mi hija, yo le creí –señaló–. Y me empezó a contar los modos dentro de los prostíbulos. Medina y los Gómez eran muy violentos, lo único que les importaba era plata, plata, plata. Las bases de las camas eran de cemento, ahí ponían sus ropas y arriba la parrilla de madera con el colchón. Esta chica que yo había llevado a mi casa tenía mucho miedo, a la noche escuchaba un motor en la calle y se levantaba sobresaltada. Ellos le producen miedo para poder manejarlas, porque el miedo paraliza". El poder involucrado. "¿Cómo me voy a poder escapar si venía (al prostíbulo) el jefe de Investigaciones de La Rioja, el "Pájaro" Rosas, y otros policías para avisar que iban a allanar desde Tucumán?", recordó Trimarco las palabras de la joven. Dijo que ella también había visto al juez (hoy ex) Daniel Moreno –quien debió haber investigado la pista riojana en la causa por la desaparición de "Marita"– reunido en un hotel con una conocida proxeneta. "Si las chicas ven todo eso, policías y jueces en los prostíbulos, ¿cómo van a poder escapar?, ¿cómo van a poder pedir auxilio? Entonces, las chicas dicen que lo único que les queda es aceptar y sobrevivir hasta que se puedan ir algún día", enseñó una vez más.Denunció que "el Pájaro" Rosas escondió a "Marita" en una propiedad de Chamical, La Rioja, cuando sabía que iban a allanar para buscarla.De este testimino pasó a otro, y después a otro, y más chicas rescatadas con historias sórdidas se escucharon en una sala muy callada.Entre ellas, recordó que otra joven que alcanzó a escapar, y que también dijo haber sido secuestrada por un remise de la flota "Cinco Estrellas", le dijo haber visto a "Marita" con un bebé en brazos. "Hacé lo que te digan si no te van a matar. 'Liliana' Medina mató a una brasilera que se quiso escapar. Mirá lo que me hicieron a mí (mostró una puñalada en la espalada y siete puntos detrás de la oreja). Este 'pendejo' que tengo en brazos me lo obligó a tener 'el Chenga', que me violó. Yo no lo quiero porque me violaron. Mi única hija es Micaela", le alcanzó a decir "Marita" a esta joven según le contó a Trimarco."La apuñalaron, la violaron y la obligaron a tener un hijo. ¡Por Dios, todo lo que le hicieron a mi hija!", enfatizó la mujer antes de dar un fuerte suspiro y tomar agua de un vaso.Luego tomó aire y siguió contando, denunciado complicidades, aportando datos, testigos, todo lo que ella logró saber en 10 años de una búsqueda tan incansable como desesperada.
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