Temas del día:

Aprietes, amenazas y un testigo preso en juicio por un asesinato

Tenso comienzo del proceso oral y público por el crimen de Maximiliano Sona, ocurrido en 2013.

04 de marzo de 2015 a las 12:01 a. m.
Aprietes, amenazas y un testigo preso en juicio por un asesinato
Imputados. Héctor Medrano y Luis Cisterna Gilabert, de blanco, están acusados de matar en un asalto (Raimundo Viñuelas/LaVoz)

No fue un comienzo sencillo el del juicio por el homicidio de Maximiliano Javier Sona (25), el joven delivery de comidas rápidas que en agosto de 2013 fue asesinado de un balazo en la nuca durante un asalto callejero en barrio Artigas, en la ciudad de Córdoba. En la primera audiencia del proceso, en el que dos jóvenes vecinos del muchacho son los acusados, se conoció que hubo amenazas, por lo menos, a la familia de uno de los principales testigos del caso. El muchacho, quien durante la investigación vinculó claramente a los acusados en el homicidio, quedó detenido ayer por orden del tribunal de la Cámara 6ª del Crimen debido a que cambió varias veces su testimonio ante el estrado y entró en contradicciones. El joven estuvo anoche encerrado en la Alcaidía y hoy quedaría libre. Paralelamente, su madre, a los gritos, denunció en la puerta de la sala de audiencias que su familia "fue amenazada". Por otro lado, un testigo será llevado hoy a la fuerza para que declare lo que sabe del crimen.Como si esto fuera poco, una miembro del jurado popular planteó que querría abandonar esa carga pública, debido a que viviría en cercanías de uno de los dos acusados, según confiaron fuentes judiciales.El juicio se desarrolla bajo fuertes medidas de seguridad. Jóvenes imputados En la noche del 10 de agosto de 2013, Maximiliano Sona había llegado en su moto a un domicilio de barrio Artigas, en la Capital, a entregar unos lomitos. En esas circunstancias, fue asaltado por dos motochoros. El joven se resistió a golpes y quiso escapar. Fue entonces que uno de los delincuentes lo mató de un balazo en la nuca. Los acusados son Luis Ángel Cisterna Gilabert y Héctor Darío Medrano, de 25 y 24 años, respectivamente.Ambos comenzaron ayer a ser juzgados por el delito de homicidio en ocasión de robo por la Cámara 6ª del Crimen, que cuenta con la participación de jurados populares. El delito por el que llegaron al banquillo de los acusados prevé una pena de entre 12 y 25 años de cárcel.Sin embargo, la familia de la víctima, parte querellante, pretende un agravamiento en la figura penal. Concretamente, quieren que sean condenados por homicidio criminis causae (matar para lograr la impunidad), delito que prevé la grave pena de la prisión perpetua. Amenazas En la accidentada audiencia de ayer, el momento más tenso se vivió cuando declaró el testigo Maximiliano Godoy, quien durante la instrucción había vinculado a ambos acusados con el crimen e incluso había dicho que uno de ellos le había confesado el homicidio de Sona. Sin embargo, ayer el muchacho dijo que fue "apretado por la Policía", aunque no supo explicar por qué había declarado lo que declaró en la fiscalía durante la investigación. Tembloroso y nervioso, el joven entró en contradicciones y terminó finalmente detenido. Su madre dijo que fueron amenazados.