A juicio por torturar y asesinar a un comerciante en un asalto
El drama ocurrió en El Fortín, este provincial, en 2015.El comercia nte fue atado, golpeado y estrangulado. Entre los acusados hay una mujer.
Cinco personas fueron enviadas a juicio acusados de haber integrado la patota que, en mayo de 2015, torturó y asesinó de forma brutal a un comerciante en El Fortín, localidad ubicada en el departamento San Justo. La víctima fatal fue Ernesto Alfonso Argüello, quien tenía 76 años.
El hombre fue encontrado asesinado en su cama. El hombre estaba boca abajo, maniatado de pies y manos y tenía una venda elástica en el cuello. La autopsia determinó que murió estrangulado.
En la noche del 12 de mayo de 2015, Argüello, dueño de una fábrica de moldes de cemento para construcción, fue víctima de un violento asalto domiciliario.
Según la investigación desarrollada por el fiscal de Las Varillas, Marcelo Salomoni, aquella jornada los imputados Gonzalo Allendes, Martín Ibarra, Maximiliano Vergara y Miguel Márquez habrían entrado a la casa de la víctima tras forzar la puerta trasera de la casa. El grupo había llegado procedente de la ciudad de San Francisco en un vehículo conducido por la hermana de uno de ellos, Verónica Allendes.
Así las cosas, Argüello fue sorprendido por los delincuentes, quienes comenzaron a golpearlo y patearlo, mientras le exigían que les entregara todo el dinero que había en la casa. Al no obtener respuestas, los asaltantes lo ataron con cables y cintos, al tiempo que con una venda elástica comenzaron a ejercer presión en su cuello. Finalmente, el hombre murió producto de sofocación y estrangulamiento. La banda escapó con varias pertenencias.
A juicio
En las últimas horas, el fiscal Salomoni envió a los cinco sospechosos detenidos a juicio. Los hermanos Allendes, Ibarra, Vergara y Márquez deberán responder por el delito de homicidio en ocasión de robo. Braian Gabriel Hatermann, otro acusado, será juzgado por encubrimiento agravado.
Los acusados pueden enfrentar penas de hasta 25 años de prisión.
"Destruidos"
Tras haber enviudado hacía un año, y sin hijos, don Argüello vivía solo en su domicilio de El Fortín, a 210 kilómetros al este de la ciudad de Córdoba, cerca del límite con Santa Fe, en el departamento San Justo.
"Queremos justicia, que den con los asesinos de mi tío. Estamos destruidos. Lo mataron para robarle alhajas y otras cosas... No tenían por qué hacerlo", dijo en su momento Marina Crivello, sobrina de la víctima. "Mi tío murió asfixiado", añadió.

