30 años de cárcel para un violador que atacó a cinco mujeres en la calle
Las sorprendía cuando bajaban de colectivos y las llevaba a sitios oscuros. “El único lugar donde puede estar contenido es la cárcel”, dijo el juez.
Como los depravados sexuales en serie, elegía a sus víctimas al voleo, pero tenía planificados sus ataques al detalle. Sorprendía a mujeres jóvenes cuando bajaban de los colectivos, las amenazaba con armas y las trasladaba a sitios oscuros, despoblados, donde las golpeaba con fiereza y finalmente abusaba de ellas de forma salvaje. Por lo general, actuaba de noche. No ocultaba su rostro. A este nuevo violador serial de Córdoba Capital se le comprobaron cinco ataques entre noviembre de 2012 y mayo de 2013. Un sexto hecho no fue probado. Se sospecha que los ataques serían muchos más.Lucas Fabián Martínez, de 32 años, fue condenado a 30 años de cárcel. La sentencia, dictada el jueves pasado, fue resuelta por la Cámara 1ª del Crimen en un juicio abreviado. Martínez confesó ser un violador. Sus ataques comenzaron cuatro meses después de recuperar la libertad, tras purgar una condena de seis años precisamente por un ataque sexual contra una mujer durante un asalto."Las pericias (psicológicas y psiquiátricas" llegaron a la conclusión de que el único lugar donde puede estar contenido es en la cárcel", afirmó ayer el juez Mario Capdevilla. "Fueron hechos con una violencia inusitada", añadió el magistrado.A la luz de su perfil criminológico, salta a la luz otra vez que en las cárceles el tratamiento que recibió como violador no dio ningún resultado y, a la vez, abre nuevamente el debate respecto a los procesos de readaptación social y control cuando recuperan su libertad.De acuerdo a la causa, Martínez (apodado "Tutuca") sometió sexualmente a cinco jóvenes de entre 14 y 22 años. Los casos sucedieron en los barrios Villa Urquiza, Rosedal, en el Parque de la Vida y en Providencia."Sorprendía a las víctimas cuando bajaban de los colectivos. Las amenazaba de muerte y las conducía a sitios alejados y despoblados que conocía de antemano", dijo el jefe de Protección de las Personas, Calixto Luna. "Las asaltaba, golpeaba y violaba de forma inenarrable", agregó el comisario inspector. Los exámenes de ADN y los reconocimientos en rueda de personas terminaron siendo la perdición para este depravado.

