Temas del día:

100 kilos de marihuana, 3 años de cárcel

El mal procedimiento policial benefició a un hombre a quien le descubrieron esa cantidad de droga en su departamento. Uno de los errores que marcó el tribunal fue no haber precisado el domicilio del allanamiento. El acusado ya recuperó la libertad.

05 de mayo de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
100 kilos de marihuana, 3 años de cárcel

Un narcotraficante que llegó a juicio acusado de almacenamiento de estupefacientes por el secuestro de 100 kilos de marihuana y otras drogas que tenía en su domicilio, delito que contempla penas 4 a 15 años de prisión, sólo recibió una condena de 3 años. Y no sólo eso: recuperó su libertad porque en el proceso oral y público se demostró que era autor de "tentativa de almacenamiento", figura que admite condenas de 2 a 10 años de cárcel. Para que esto ocurriera y se justificara la "benigna" sentencia, (el fiscal Maximiliano Hairabedian reclamó un castigo de 7 años de prisión), fue anulado el procedimiento policial por improcedente y se tuvo en cuenta que el imputado era un adicto sin antecedentes penales.El juicio, en el Tribunal Oral Federal 1, tuvo en el banquillo de los acusados a Martín Miguel Duna (31), quien según su propia declaración se droga desde los 15 años. Los peritos forenses diagnosticaron que el narcotraficante consumía pacos, marihuana, cocaína, éxtasis, ácido lisérgico (LSD) y anfetaminas.Su adicción a las drogas le hizo "perder" la nariz. Los efectos de los estupefacientes no sólo hicieron desaparecer los cartílagos, sino que a Duna le había afectado parte de la piel de su nariz. Esto fue utilizado por el defensor oficial Carlos Casas Nóblega para reclamar la absolución de Duna y la nulidad del procedimiento policial que concluyó con su detención, el secuestro de la droga en un departamento de barrio Ciudadela, de la ciudad de Córdoba. Actuación. Drogas Peligrosas de la Policía provincial actuó después de recibir un llamado anónimo de una mujer que daba precisiones sobre el accionar de Duna y otros narcotraficantes que, al parecer, le proveían de droga en grandes cantidades. Tan buena fue la información que los investigadores, al cabo de menos de 48 horas estaban allanando el domicilio de Duna. En una camioneta blanca estacionada frente al edificio donde residía el sospechoso fueron secuestrados varios kilos de marihuana (del conductor ni noticias, a pesar de que supuestamente toda el área estaba vigilada), otros envoltorios de la droga fueron incautados de los escalones de la escalera que llevaba al departamento de Duna. Además, en el interior del domicilio encontraron jeringas, casi un cuarto kilo de cocaína y 50 dosis de ácido lisérgico.Duna llegó a juicio por el delito de almacenamiento de estupefacientes. La acusación cayó porque el almacenamiento no se logró en su totalidad. Había marihuana en la camioneta, en los escalones y prácticamente en todo el trayecto al departamento del imputado. Cómo habrá sido de deficiente la actuación policial que, no sólo dejaron­ escapar al proveedor de la droga al por mayor, sino que el allanamiento fue declarado nulo por el Tribunal Oral Federal 1.­Los "sagaces" investigadores se olvidaron de que en la orden de allanamiento había que precisar cuál era el departamento a ingresar y sólo indicaron el domicilio de un edificio.Al momento de alegar, y más allá de que todos estuvieron de acuerdo en cuanto a la "tentativa", el fiscal Hairabedian re­clamó una pena de 7 años, teniendo en cuenta la cantidad de droga secuestrada.En contraposición, el defensor Casas Nóblega consideró una exageración el castigo reclamado por el fiscal para un "enfermo, un adicto que no tiene nariz". El abogado hizo que su defendido mostrara su cara al tribunal y solicitó su absolución y la nulidad del procedimiento policial.El tribunal desacreditó la actuación de los investigadores y aplicó una condena de 3 años a Duna, quien de inmediato recuperó la libertad al haber estado recluido durante 8 meses.

En detalle

Droga nula. Como el allanamiento fue anulado, los jueces del Tribunal Oral 1 no consideraron el ácido lisérgico y la cocaína que había adentro del departamento. Los defectos del opera­tiva policial no sólo favorecieron al acusado sino que permitió la huida del jefe de la organización.