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Vacaciones para crecer en familia

El receso invernal es una gran oportunidad para compartir momentos entre grandes y chicos, pero no es excusa para abandonar un estilo de vida saludable.

11 de julio de 2016 a las 12:51 a. m.
Raquel Furnes*
Vacaciones para crecer en familia
(Ilustración de Gustavo Dagnino)

Los viajes de vacaciones con niños son cada vez más frecuentes, y en ellos hay diferentes factores que pueden alterar el bienestar, pero los riesgos se pueden minimizar si se adoptan algunas medidas antes, durante y después de la travesía.

Hay algunos aspectos que hay que tener en cuenta, como la edad del viajero. Recuerde que si es lactante, o niño, o adolescentes sus necesidades serán diferentes, desde el tipo de alimentación, vestimenta, cuidados específicos, y el tipo de actividades por realizar.

También es diferente la situación en función de con quién o con quiénes se viaja. Cuando es con el grupo familiar troncal, el niño y sus necesidades son bien conocidos. Cuando viaja con abuelos, o con grupos de niños reunidos para tal fin, como viajes escolares, es importante hacer conocer el estado de salud previo, si el niño tiene requerimientos especiales como un medicamento o una dieta especial (intolerancia a determinados alimentos, alergias, etcétera). Prever que el stock de medicamentos o leches medicamentosas, cubra todo el tiempo del viaje y, si es necesario, llevar una receta médica original.

También se recomienda llevar algunos artículos para primeros auxilios, como medicamentos básicos y otros productos que se pueden llegar a necesitar durante el viaje, como por ejemplo para fiebre y vómitos.

Por otro lado, todos los niños deben cumplir con el calendario de vacunas acorde con su edad. A esto se puede agregar alguna indicación de vacuna adicional según el lugar del destino. Debe consultar a su pediatra con tiempo -entre cuatro y seis semanas antes de viajar-, para informarse sobre los recaudos y medidas preventivas a tomar.

Destino

Las precauciones serán diferentes según sea un viaje corto, largo o a otros países. También es diferente según si viaja en autobús, auto, avión. Finalmente, variará asimismo si viaja al frío o al calor.

Siempre se debe asegurar una hidratación adecuada, viajando con agua potable, y ofrecerla en forma regular, a los niños.

Es fundamental informarse sobre el lugar de destino: el clima, enfermedades endémicas, la seguridad alimentaria y agua potable, y que servicios médicos tienen.

Es fundamental llevar la ropa adecuada para el clima del lugar de destino, que no siempre es la misma que va a usar durante el viaje, según el tipo de transporte y la duración del viaje.

En caso de dirigirse a lugares cálidos, hay que cuidarse del sol, tanto la piel como la vista, y tener una precaución especial con los lactantes. Hay que cuidar la hidratación permanente, para ello hay que viajar con agua potable y ofrecerla en forma regular, a los niños.

Si se viaja al frío, se debe tener en cuenta que habrá mayor incidencia de enfermedades respiratorias comunes en invierno y evitar exponer al niño a temperaturas extremas. Es preferible no concurrir a lugares cerrados con mucha gente, así como a espacios contaminado con humo de cigarrillo. Si hay personas enfermas, hay que aislar de ellos a los lactantes y a los niños y recordar que lo que más contagia es la tos y el contacto directo con elementos contaminados.

No hay que alterar el ritmo de alimentación y de sueño de los lactantes, ni someterlo a ruidos fuertes o estímulos luminosos, así como a situaciones que provoquen irritabilidad.

Cuando los hijos son niños o adolescentes, los padres deben aprovechar para fomentar y compartir actividades al aire libre, y dejar la adhesión a las pantallas, como celulares, videojuegos, computadoras, etcétera.

Si le quedan dudas, infórmese sobre el lugar de destino para saber más del clima, las enfermedades endémicas, la seguridad alimentaria y el agua potable, y de qué servicios médicos se puede disponer.

Recomendaciones destacadas

  • Alimentación: aprovechar de introducir sabores nuevos, como frutas y vegetales. Respetar las cuatro comidas básicas.
  • Tomar abundante agua. Evitar jugos artificiales y gaseosas.
  • La comida "chatarra" debe ser considerada como "un permitido" y no como la alimentación de las vacaciones.
  • Aprovechar para que los adultos estimulen y compartan con los niños y adolescentes actividades al aire libre.
  • No alterar los horarios de sueño.
  • Retomar ritmo de sueño y actividades habituales a medida que se van terminando las vacaciones.

Medidas de higiene en destino

Mantener la lactancia.

Tener presente esta frase: “Hervido, cocido, sin cáscara. De lo contrario, dejarlo”.

Lavar las manos con frecuencia; por ejemplo, al alimentarse o ir al baño. El uso del alcohol en gel ayuda, pero debe alternarse con agua y jabón.

Beber agua o jugos embotellados o tratados o hervidos. No tomar ni tragar agua cruda, ni de río, ni de mar. Evitar cubitos.

Cocinar bien las verduras y pelar las frutas en forma personal.

Evitar derivados lácteos no pasteurizados.

Evitar consumo de carnes crudas (pescado, mariscos, etcétera).

Fuente: OMS.

Siempre recordar

Qué es y qué no es estar de vacaciones en familia.

  • Estar de vacaciones no es estar inmune a accidentes o enfermedades.
  • Estar de vacaciones no es sinónimo de alimentación chatarra.
  • Estar de vacaciones no es estar todo el tiempo ante una pantalla (videojuegos, teléfonos celulares, tablets).

*Médica