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"Tengo muchos sueños para cumplir"

Tuvo cáncer de mama y, después del tratamiento, le hicieron una cirugía de reconstrucción.  Asegura que la autoconfianza la ayudó en el proceso de recuperación.

27 de noviembre de 2017 a las 12:11 a. m.
Susana Actis de Milanesio*
"Tengo muchos sueños para cumplir"
Cambio. Susana afirma que aprendió a “vivir el presente”. (Raimundo Viñuelas)

En 2001, mi esposo me descubrió una dureza en la parte superior de mi mama derecha. En esa época, no tenía mutual y manteníamos un negocio familiar de comidas saludables. Fui al hospital Nacional de Clínicas y los médicos me diagnosticaron un tumor maligno. Me hicieron una cirugía y me sacaron varios ganglios. Luego, vinieron las sesiones de radioterapia.

Yo cursaba el tercer año del profesorado de Ciencias Económicas y tenía 48 años. Los médicos me prohibieron estar expuesta al calor del horno y con mi esposo cerramos el negocio. Dejé de trabajar y tuve que rehabilitar los músculos de mi brazo derecho, fue lo más doloroso que pasé en el proceso.

Durante un mes, iba casi todos los días a la rehabilitación, a la mañana iba al hospital y a la tarde, a las sesiones de radioterapia.

Lo que me ayudó es que soy una persona que tiene fe y sé que mi vida está en las manos de Dios; esta certeza me hace confiar. Cuando me enteré del primer tumor sabía que Dios no me iba a llevar y que tenía mucho por hacer acá.

Soy de Hernando, del interior de la provincia de Córdoba. Con mi familia vinimos a Córdoba en 1994, cuando tenía 42 años. Mi tercera hija ya se había casado y la cuarta estaba terminando la secundaria. Al poco tiempo, con mi esposo compramos una pizzería.

Cuando se casó mi última hija, yo tenía 45 años y padecí el llamado “síndrome del nido vacío”. Fue por eso que comencé el Profesorado de Economía Ortiz y Herrera que funciona en la Escuela Normal Superior Dr. Agustín Garzón Agulla de barrio General Paz. A los 50 años, además, comencé a estudiar en la Universidad una Tecnicatura en Economía y Administración de Pyme en convenio con la Universidad de Torino. En esta carrera gané una beca en Italia y en 2007 viajé a este país y estuve en Castagnole delle Lanze, un pueblito a 60 kilómetros de Torino en Italia. Allí trabajé en el área contable de una fábrica italiana.

Duelo

En 2011, al mes y medio de regresar de visitar a mis hijas que viven en México y en España, a mi esposo le dio un infarto y falleció. Fue un shock muy fuerte porque estuvimos 41 años casados, él era mi amigo, mi amante, mi compañero de ruta y todo.  Me llevó un año comenzar a entender lo que pasó y dos  para sacar la cabeza afuera. Me costó mucho aceptar su partida.

Tomé una licencia de 20 días en la escuela y luego fui a trabajar para ocupar mi cabeza. Me encantaba dar clases en la escuela (en el Ipem 167 José Manuel de Estrada, camino a San Carlos). Allí fui profesora de administración de Recursos Humanos, Sistemas de Información Contable y Administración financiera.

Recidiva

Unos años después, en noviembre de 2015 comencé a sentir puntaditas en mi mama derecha, palpé y advertí algo raro. Ese último año no me había hecho una mamografía.  Cuando la hice, la llevé al hospital Raúl Ferreyra y la cirujana María Cecilia Contos me detectó un carcinoma lobubillar infiltrante grado dos. Ella me operó la segunda vez.

En este proceso, lo único que me preocupaba era mi cabello, porque soy muy coqueta. Me salvé de la quimioterapia porque no estaba tomado el ganglio que me quedaba.

En marzo de 2016, me realizaron otra cirugía, me extrajeron el último ganglio de mi mama derecha en el mismo hospital. Después, hice 20 días de radioterapia, pero esta vez no hizo falta rehabilitar mi brazo derecho.

Estoy convencida de que el buen estado de ánimo es fundamental, no hay que asustarse cuando te dicen que tenés un tumor o un cáncer.  Aprendí a vivir el presente; a la mañana me levanto, y agradezco por estar viva.

En junio, dejé de dar clases en el Ipem, porque estoy en la última etapa de la reconstrucción mamaria. El 24 de ese mes el cirujano José Alvarenga, del hospital Raúl A. Ferreyra (ex Español), realizó el procedimiento y también me atendió la oncóloga Pilar Fraschetti.

A fines de agosto, renuncié a mis horas en la escuela y estoy con los trámites para mi jubilación. El año que viene me gustaría estudiar inglés porque me encanta viajar. Además tengo que terminar la tesis de Cooperativismo.

Colaboró en esta nota Rosana Guerra

*Docente