Tecnología y diabetes: presentaron un páncreas artificial
El domingo 15 de Junio se presentó un prototipo de páncreas artificial creado a partir de una investigación de la unidad de Diabetes del Massachusettss General Hospital, Harvard Medical School y la unidad de ingeniería de la Universidad de Boston (Estados Unidos).
En el marco del 74º Congreso americano de diabetes en el que tuvimos oportunidad de asistir, el domingo 15 de Junio se presentó un prototipo de páncreas artificial creado a partir de una investigación de la unidad de Diabetes del Massachusettss General Hospital, Harvard Medical School y la unidad de ingeniería de la Universidad de Boston (Estados Unidos). La diabetes tipo 1, que generalmente comienza en la infancia, es una enfermedad crónica que produce muchísimas complicaciones, secundarias a la ausencia de una hormona llamada insulina, a lo que se suma un mal control metabólico del paciente.Desde hace años se vienen realizando pruebas con diferentes drogas, dispositivos y sistemas que permitan un óptimo control de la glucosa, independiente del control propio por el paciente.Los dispositivos disponibles actualmente llamados "infusores continuos de insulina" o "bombas de insulina" tienen como particularidad que sólo liberan insulina, pero en la vida real, nuestro páncreas fabrica y libera principalmente dos hormonas: insulina y glucagón.Las bombas actuales no son capaces de ajustar automáticamente las necesidades variables de insulina que tiene el paciente. A lo sumo, aquellas que se sincronizan con un sensor continuo de insulina pueden sugerir dosis o cortar el suministro cuando el paciente está sufriendo una hipoglucemia.Fredric E. Wondisfard, director del Instituto de Diabetes Johns Hopskins, destacó que los resultados que se encontraron son alentadores, y está claro que aún no se probó en gran número de pacientes. También se refirió al alto costo de esta tecnología y de la cobertura por el sistema de la seguridad social. El tratamiento de la diabetes tipo 1, requiere la mayoría de las veces el uso de dos o más tipos de insulina y de pinchar varias veces en el día los dedos para medir el nivel de glucosa. Para mantener seguros los niveles de azúcar son necesarios ajustes precisos, en especial para prevenir hipoglucemias que puede pasar inadvertidas y, hasta en algunos casos, ser mortal.El páncreas artificial opera a partir de una versión modificada del teléfono inteligente de Apple iPhone 4S, unido a un monitor continuo de insulina, dos bombas y reservorios para insulina y glucagón. El sensor que se inserta en la piel, en uno de los lados del abdomen, mide la glucosa en líquido intercelular, y va trasmitiendo los niveles al smartphone, el cual está programado para calcular los niveles de insulina y glucagón cada cinco minutos.A su vez, el teléfono envía las señales a las bombas insertadas en el abdomen del otro lado del paciente para que lentamente liberen las hormonas.El teléfono inteligente también tiene un programa que permite que el paciente cargue manualmente todo lo que comerá, lo cual ayuda a volver exactos los suministros. El equipo requiere que el paciente se realice dos mediciones diarias de glucosa para calibrarlo. El trabajo de investigación consistió en testearlo en dos grupos de pacientes: 20 adultos y 32 adolescentes, durante cinco días. En ese lapso, los resultados fueron comparados con los de las bombas convencionales.Durante el estudio, los adultos tenían constante atención de una enfermera y vivieron en un hotel durante los cinco días que duró la prueba, pero en la mayoría del tiempo estaban libres de hacer lo que quisieran.Los adolescentes –16 chicos y 16 chicas–, vivieron bajo supervisión en un campamento de verano para jóvenes con diabetes.El páncreas artificial fue mucho mejor que la bomba convencional. La media de intervención para asistir hipoglucemias fue de 1 cada 0,8 día en el caso del uso del sistema convencional, contra una intervención cada 1,6 día en el grupo con el nuevo equipo. También se observó que el método permitió calcular bien la dosis con la comida, sin la intervención del paciente.El futuro del desarrollo es promisorio. Además, nos permite prever que en pocos años la tecnología podrá colaborar en el autocuidado del paciente con enfermedad crónica.Sin embargo, el sistema demanda todavía mucha más investigación –el propio Fredric E. Wondisfard en una entrevista en "The New York Times" advirtió que hay que tener precaución sobre su efectividad puesto que ha sido probado en un escaso número de personas–. Habrá que esperar para que una solución tecnológica de este tipo pueda ser comercializada.
Enrique Majul es director médico de la Clínica Reina Fabiola, médico y doctor en Medicina. Fanático de la tecnología, su tesis doctoral fue el desarrollo de un software de autocuidado para pacientes con diabetes. Tiene 43 años, está casado y tiene dos hijas, de 14 y 11 años. Es docente de la Universidad Católica de Córdoba.
*Doctor en Medicina

